Biografía de un continente: Africa, de John Reader.

Parque Nacional del Serengeti. www.serengeti.com
África es un continente cuyo conocimiento está plagado de prejuicios, leyendas y mentiras. La historia, desde luego, es más compleja y fascinante, y Reader nos da una introducción magistral.

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AFRICA. John Reader. Alfred A. Knopf. New York, 1998. 801 pp.

Esta “biografía del continente” (subtítulo) es un ambicioso y logrado intento de condensar en un volumen (ilustrado con excelentes fotografías del autor) las características fundamentales que hacen a este continente tan peculiar, así como los principales hitos de su historia. Se concentra en el África subsahariana, pues el Magreb y Egipto evolucionaron en otro ámbito ecológico y cultural. En el Prólogo se hace una pregunta crucial, en cuyas respuestas encuentra el hilo conductor de una exposición que abarca ecosistemas, épocas, pueblos y acontecimientos de lo más diversos: ¿Por qué los grupos que emigraron de África se reprodujeron exponencialmente, al contrario de lo que ocurrió con quienes se quedaron?

John Reader (1937). YouTube.

Comienza por la historia geológica de la más antigua y duradera masa de tierra firme, 97% de la cual ya estaba formada tal como hoy la conocemos, hace 550 millones de años. En Sudáfrica se encuentra la más antigua evidencia de la edad de la Tierra, 3.6 mil millones de años. A esta antigüedad se debe la gran maldición de África: su riqueza mineral única, objeto de codicia y causa de explotación y opresión. Traza luego la genealogía del Homo sapiens, desde el Aegyptopithecus, de hace 35 millones de años, hasta nuestra especie, de hace 300-200 mil años. Las diferentes especies fueron emigrando, y los que se quedaron alcanzaron hitos como la domesticación del fuego, las herramientas de piedra, el bipedalismo y la pérdida de pelo, muy importante porque facilitó la regulación térmica indispensable para el nomadismo en el calor sin sombra de la sabana. A su vez, estos factores generaron un círculo virtuoso entre alimentar al demandante cerebro y la capacidad cognitiva para conseguir más y mejor alimento

Aegyptopithecus. Wikipedia.

Reader refuta las teorías extremas que pintan a los cazadores-recolectores como brutos salvajes (p. ej. Hobbes), o bien como prósperos y con mucho ocio disponible (p. ej. Yuval N. Harari). El ecosistema, las enfermedades, el ciclo demográfico-alimentario, provocaban épocas alternas de abundancia y hambruna, que mantuvieron estables las poblaciones promedio. Recorre el paso de la carroña a la cacería, que demandó un mejoramiento de las capacidades cognitivas y de socialización, así como los largos y erráticos comienzos de la agricultura y la ganadería. La cerámica y la metalurgia fueron puntos de quiebre, así como la migración masiva e invasiva de los pueblos bantúes por toda África, llevando el hierro y la consiguiente deforestación.

Mujeres bantu. www.africaglobalnews.com

A lo largo de muchos capítulos va tazando la aparición de las principales culturas (aparte de la egipcia): kush, nubios, la aparición del Estado y la guerra, la primera civilización indígena alfabetizada. Ésta fue Aksum, en las alturas del norte de Etiopía, que alcanzó su cenit en los siglos IV y V de nuestra era, y que desde el siglo III es cristiana. En el delta interior del Níger, en el actual Mali, floreció una alternativa urbana, Jenne-jeno, ciudades sin monumentos. Ésta desapareció en el siglo XIV. Un factor fundamental del atraso tecnológico y la baja población fueron las enfermedades, tan distintas en otros continentes.  Al librarse de éstas, los migrantes tuvieron miles de años para crecer, antes de que aparecieran sus propias enfermedades endémicas. Reader explica en fascinante (y horripilante) detalle las epidemias de tse-tsé, esquistosomiasis, gusanos de gancho, malaria y otras, que afectaban a plantas y animales e impedían la urbanización.

El reino de Aksum. www.historiasdelahistoria.com

Tras discutir en extenso muchos otros factores estructurales, así como diversas formas de enfrentarlos, con historias particulares de pueblos, acontecimientos y casos del mayor interés, aborda el tema de la esclavitud local y sus modalidades, y cómo eso preparó el terreno para facilitar el posterior tráfico con los europeos. Necesariamente, la esclavitud y el impacto de árabes, indios y europeos ocupa mucho espacio y polémicas difíciles de resumir en unas líneas, pero Reader tiene la gran virtud de evitar clichés y centrarse en los hechos y relaciones centrales.

De la esclavitud se pasó a la ocupación de territorios, en avanzadas genocidas e inhumanas que devastaron el continente y lo dejaron deprimido, desmoralizado y desgarrado. El impacto de las armas de fuego, el fin de la esclavitud foránea y el aumento de la local, la introducción del maíz y otros cultivos y especies animales, la hipocresía criminal de la “misión civilizatoria y evangelizadora” de Occidente, todo ello fue ocasionando guerras desiguales, miseria y violencia.

Tráfico de escalvos. Britannica.

El autor aísla y relata, con agudas observaciones, la historia de los holandeses e ingleses en Sudáfrica, los mitos y verdades sobre zulúes, khosian y otros pueblos, más los esclavistas portugueses, las minas de oro y diamantes, las guerras bóers y el apartheid. Lo mismo hace con el Congo belga, la Conferencia de Berlín de 1884, el pueblo Lozi de Zambia, Zimbabue y la serie de calamidades naturales de 1885-1914.

Dos guerras mundiales y el proceso de descolonización dejaron un conjunto de naciones artificiales, diseñadas contra natura, presa de la mentalidad depredadora, las ideologías de la Guerra Fría, el desamparo institucional y la falta de todo precedente para la vida globalizada, tecnificada y urbana. Reader cierra con dos experiencias extremas de los 1990: las masacres de Ruanda y el fin del Apartheid.

Sudáfrica. www.info.oregon.aaa.com

Son muchos años de recorrido, pero Reader se las ingenia para darnos, en un solo compendio, una idea general, pero profunda, reflexiva y analítica, de este continente seminal, casi desconocido al estar cubierto de leyendas y prejuicios.

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Comentarios del artículo

3 respuestas

  1. Excelente comentario y síntesis de tan importante obra, que nos lleva de la mano por la terrible historia del Àfrica sudsahariana que, no por dejar de usar el calificativo “negro” lleva a un mejor devenir a esos seres humanos que nacen y viven en la miseria, a pesar de la riqueza natural del subsuelo en que su devenir tiene lugar. Gracias Guillermo por este material de reflexión que invita a leer el libro. Felicidades por tu excelente texto.

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