DUSK. F. Sionil José. The Modern Library. New York, 1998 (1984). 353 pp.
Francisco Sionil José es el novelista mayor de Filipinas, conocido sobre todo por la Saga de Rosales (el pueblo en que nació), un ciclo de cinco novelas, de las cuales esta fue la última en publicarse, pero la primera en el orden cronológico de los acontecimientos. Es una épica muy lograda sobre la guerra entre España y Estados Unidos, que liberó a Filipinas del dominio de aquélla, sólo para traer la soberanía de los norteamericanos. Está narrada desde el punto de vista de los campesinos más pobres y desposeídos, con una vista muy amplia de la heterogeneidad étnico-lingüística de esa nación insular. El protagonista está basado en la figura histórica de Eustaquio Samson, participante en la guerra de independencia.
Comienza con una larga carta del padre José León, un agustino español, a su superior, fechada el 3 de mayo de 1880 en Bantay, ciudad de la provincia de Ilokos Sur, en la norteña isla de Luzón (donde está Manila). León, tras cuarenta años en Ilokos, solicita que más gente del pueblo acceda a la educación media y superior y al sacerdocio, pues sabe que España no estará para siempre y los nativos deben autogobernarse.

Istak (“Eustaquio”) es un joven de Cabugaw, en el noroeste de la isla, que tiene veinte años y lleva diez como acólito. En una mísera aldea vecina viven sus padres y dos hermanos menores. Al comienzo de la acción, ha sido despedido tras sorprender al nuevo sacerdote violando a una chica (mestiza) de la alta sociedad local. Este sacerdote es el mismo que torturó y cortó un brazo al padre de Istak, Ba-ac, por no presentarse a trabajar al estar enfermo. Lógicamente, Ba-ac está amargado y odia a los españoles. En su primer día de regreso en casa, su hermano An-no vuelve de otro pueblo, con una joven que trae en una carreta a su marido moribundo. Esta chica se llama Dalin, y es un personaje muy importante en la trama.

Dos tragedias se conjuntan para precipitar los acontecimientos. En primer lugar, el sacerdote decide expulsar a todos los aldeanos de sus tierras, para dárselas a inmigrantes forzados. Cuando Ba-ac va a verlo para pedirle un año de gracia, reconoce a su torturador y lo mata, con lo que se vuelve inevitable la huida en masa de los aldeanos, todos los cuales son parientes. Como Istak es el único que habla español (y latín, además), decide quedarse para pedir clemencia, pero los soldados le disparan y, creyéndolo muerto, incendian la aldea.
Dalin regresa, lo rescata, lo lleva a las montañas y lo cuida durante su larga y penosa convalecencia, mientras las familias van migrando al sur junto a la cordillera, escondiéndose tanto de los soldados como de los salvajes indígenas montañeses, caníbales. Dalin le cuenta su trágica historia, que involucra un asalto de piratas, violación en masa y, finalmente, su rescate por el hombre muerto en la aldea. Istak le jura corresponderle, por haberlo salvado, como ella hizo con aquel hombre.

Por el camino, la familia recluta a otros parientes, hasta formar una caravana que va avanzando poco a poco, con muchas penalidades y sufrimientos (muertos, enfermedades, violaciones, fieras) hacia el sur, en un éxodo cuyo Moisés es Istak, quien se vuelve líder indiscutido del grupo. Este largo viaje nos permite observar la fuerte cultura tribal de los ilokanos, en la que la lealtad al clan es el valor supremo que les permite sobrevivir a los ataques de los españoles, por un lado, y de las salvajes tribus ferales, por otro. A lo largo del camino, asqueado por la injusticia de los cristianos, Istak va perdiendo la fe.

Finalmente llegan a Rosales, un pueblo nuevo al sur del río Agno, donde el principal ciudadano, un mestizo rico y educado, les da tierras. Esa es su edad de oro: bajo el liderazgo de Istak, que además se vuelve curandero experto, la comunidad florece: los campos dan fruto, construyen casas, forman familias y viven bien. Bit-tik, el hermano menor, entra en contacto con una tribu diferente, que vive en una aldea ejemplar al este de las montañas. Es una extraña aventura en la que Bit-tik se entera del futuro levantamiento insurgente.

Pero los españoles no se han cansado de buscar a los fugitivos, y vienen por la venganza. En 1896, con José Rizal ya muerto (el héroe de la independencia), estalla la guerra. En 1898 llega un nuevo enemigo, disfrazado de libertador: los norteamericanos. A Rosales llega el histórico Apolinario Mabiri, un paralítico e ideólogo de la independencia, para quien Istak es reclutado como secretario. Poco después, Istak recibe una misión secreta, en la que debe viajar al norte llevando un mensaje a los líderes independentistas.
Es una novela intensa, variada, conmovedora, con personajes vivos y, muchos, entrañables, que se desarrolla en una cultura y un país muy ajeno y desconocido para nosotros. Gran descubrimiento.

