Sajones contra Normandos: Ivanhoe, de Walter Scott.

Justa medieval. Inglaterra, s. XII. Alamy.
Walter Scott prácticamente inventó la novela histórica, muy centrado en Escocia. En esta novela baja un poco al sur y retrocede a la Edad Media, para describirnos las tensiones entre sajones y normandos en el siglo XII.

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IVANHOE. Walter Scott. RBA. Barcelona, 1999 (1820). Introducción y Notas de Carlos Lagarriga. Traducción de Hipólito García. 527 pp.

Scott logró un enorme éxito con su invención de la novela histórica, hoy más en boga que nunca, y con la muy romántica reapreciación de la Edad Media, tan despreciada por la Ilustración. En esta famosa novela se apartó, aunque no mucho, de sus escenarios escoceses, y retrocedió hasta el año 1194. Si los personajes incluyen a figuras históricas, la trama es completamente ficticia, y contribuyó decisivamente a fijar en el imaginario la idea de esa Edad Media de ideales caballerescos, justas y torneos, damiselas en apuros y un feroz antisemitismo.

Es la época de las Cruzadas: de regreso de Tierra Santa, Ricardo I, “Corazón de León”, ha sido hecho prisionero en Austria, aunque corren rumores de su liberación que tienen muy nervioso a su hermano, Juan Sin Tierra, quien reina interinamente de manera cruel, corrupta y despótica. Los señores feudales normandos oprimen a los sajones, algunos de los cuales han recurrido a la guerrilla y el bandidaje justiciero. Hay incluso una división lingüística: la lengua oficial es la franco-normanda, mientras el pueblo habla el anglosajón; de su fusión surgirá el inglés.

Walter Scott /1771-1832). Retrato por Sir Harry Raeburn. Wikipedia.

La acción se desarrolla en el norte, en la zona entre Sheffield y York, y la primera escena nos presenta, junto a un crómlech druídico, a dos de los protagonistas, el viejo porquero Gurth, y el joven bufón Wamba. Ambos son siervos de Cedric de Rotherwood, “el Sajón”, feroz nacionalista que odia a los normandos. Su entenada es la bella Rowena, de la más alta alcurnia sajona. Esta chica es codiciada por Aymer, un corrupto sacerdote sibarita, y por Brian de Bois-Guilbert, sombrío e iracundo héroe guerrero con un séquito de turcos. Estos dos personajes, guiados por un hombre misterioso, llegan a la casa de Cedric a pedir posada: Scott nos da una maravillosa descripción del complejo fortificado, el mobiliario, vestimenta y actitudes de los personajes que se reúnen para un festín forzado, tenso; al día siguiente todos deben dirigirse a Ashby, donde habrá tres días de torneos y festividades. Un último invitado es Isaac de York, un judío servil y quejumbroso, del que se rumoran grandes riquezas producto de la usura. Un fantasma ronda las discusiones: Ivanhoe, hijo de Cedric repudiado por éste por su colaboracionismo con Ricardo, el rey normando. Rowena y él han crecido juntos y están enamorados, pro se desconoce si el joven ha regresado de Palestina.

Fotograma de la pleícula «Ivanhoe», 1952, de Richard Thorpe. Elizabeth Taylor como Rebecca y Joan Fontaine como Rowena. www.lavanguardia.com

La justa en Ashby es el episodio central que cataliza la trama y desarrolla las relaciones entre los personajes. Es uno de los grandes momentos del Romanticismo, un conjunto de capítulos maravillosos que describen minuciosamente las reglas de los distintos torneos, el ambiente de verbena en el que nobles y plebeyos conviven (aunque con tensiones y violencias), y los sucesos en el graderío que luego provocarán situaciones de gran emoción e intriga.

El héroe de la jornada es un joven guerrero anónimo, que al final es rescatado por otro más misterioso, el Caballero Negro. Rowena es elegida reina de la hermosura y el amor, pero otra chica causa sensación, la bella Rebeca, hija de Isaac de York, a la que codicia hasta el rey Juan. El último día, el del tiro con arco, destaca Robin de Locksley (ya sabemos de quién se trata), arquero incomparable. El banquete de cierre es un desastre que casi termina en violencia, y al día siguiente, camino a casa, Ivanhoe (que va malherido) es secuestrado junto a Isaac y Rebeca, y llevados al catillo de Front de Boeuf, un malvado normando que pretende las tierras y la mujer de Ivanhoe. Gurth y Wamba logran escapar y reclutar a Locksley y sus bandidos, así como al Caballero Negro, para asaltar el castillo y liberar a los prisioneros.  Toda esta parte nos presenta a los alegres guerrilleros del bosque de Sherwood.

Ivanhoe herido, de la misma película. www,boldoutlaw.com

Tras el rescate, Brian secuestra a Rebeca y se la lleva a Templestowe, la fortaleza templaria donde el Gran Maestre quiere quemar a la joven judía. La Justa de Dios, que cierra la trama, dictará el destino de los personajes.

Todo es maravilloso y colorido, pero Scott deja entrever las costuras históricas de la trama. Conscientemente, no incurre en la introspección psicológica: los personajes se revelan en sus acciones. El autor es romántico en los temas, pero no en la actitud: no exalta el Yo y, como buen ilustrado, su visión de la Edad Media es la de una época de superstición y fanatismo. Brian, el gran villano, es un templario que desprecia al cristianismo, los monjes son corruptos y el antisemitismo se ceba en la joven Rebeca, enamorada sin esperanza de su héroe, Ivanhoe, prototipo del caballero de verdad.

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