Sherezada salva su vida: The Arabian Nights, traducida por Richard F. Burton.

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Pocas obras (la Biblia, los poemas homéricos, Dante) han tenido una influencia tan grande y fecunda como Las MIl y Una Noches. Sin embargo, ha sido alterada, mutilada y deformada hasta lo irreconocible, por lo que vale la pena leer esta versión.

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THE ARABIAN NIGHTS, VOL. I (THE BOOK OF A THOUSAND NIGHTS AND A NIGHT). Anónimo. Halcyon Classics, 2010 (s. IX – c. s. XIV). Edición complete y sin censura. Traducción de Richard F. Burton (1885-1898). 314 pp.

La traducción inglesa de Burton sigue siendo una de las mejores, si no es que la mejor, por varias razones. En primer lugar, desde luego, por el dominio de la lengua (requisito para cualquier traductor), pero además por su íntimo conocimiento de la historia y la cultura (incluyendo otras lenguas) del mundo islámico. También por ser una edición completa y sin censura. Pero lo más valioso es la gran cantidad de notas, indispensable para comprender una cultura tan ajena, incluso para musulmanes de hoy. Sin las notas, sería mucho más difícil entender las historias que de por sí provienen de distintas tradiciones: india, persa, árabe de varios lugares (el moderno Irak, Siria, Egipto). La propia historia marco proviene de la tradición persa. En el Prefacio (también indispensable), Burton cuenta la historia de su traducción y critica las anteriores: o bien muy parciales, o añadiendo, como en la francesa de Antoine Galland, de principios del siglo XVIII, historias ajenas a la colección original, entre ellas algunas de las más famosas, como las de “Aladino y la lámpara maravillosa”, “Alí Babá y los cuarenta ladrones” o las de Simbad el Marino. Además, esas traducciones expurgan e infantilizan las historias, y suelen carecer de notas que aclaren conceptos y alusiones.

Richard Francis Burton (1821-1890). www.theguardian.com

La historia-marco es bien conocida. Shahryar, el benevolente, justo y amado Califa de Bagdad, tiene un hermano menor, rey de Samarcanda, llamado Zaman, que hace muchos años no ve. Envía a su Wazir (Visir) a traerlo. Al inicio del camino, Zaman recuerda que ha olvidado un valioso regalo para Shahryar. Al regresar, encuentra a su esposa favorita en brazos de un sirviente negro y los mata a los dos. Como Shahryar lo ve deprimido, le ruega que le cuente qué le pasa, pero Zaman se rehúsa. El califa se va entonces de cacería; creyendo que Zaman se ha ido con él, la esposa favorita de Shahryar se monta una orgía con otras concubinas y varios negros (una nota explica por qué les gustan tanto). Zaman le cuenta a su hermano y fingen otra salida para ver la siguiente orgía. Desengañados de las mujeres, los hermanos se van. En su primer día de fuga, junto al mar, ven a un jinni (“genio”) gigantesco, que trae a una “geniesa”, una ifrit, con él. Cuando el jinni se duerme, la ifrit los obliga a copular con ella, contándoles que ha tenido 570 amantes. Viendo que hasta los jinni son cornudos, regresan al palacio, donde hacen una masacre. De ahí en adelante, Shahryar toma una esposa cada noche, a la que decapitan por la mañana. Cuando no quedan más vírgenes, Shahrazad, hija del Wazir (y, por consideración a éste, exenta del castigo) se ofrece como voluntaria, para horror de su padre. Pero la astuta chica inventa una estratagema para escapar a la muerte: tras haber copulado con el califa, su hermana pequeña, Dunyazad, debe introducirse a la habitación y pedirle que les cuente una historia, que quedará inconclusa al amanecer. Así lo hacen y el califa la perdona por ese día para que concluya el cuento, que desde luego se liga con otro, y con otro…

Ilustración de Milo Winter (1914). Wikimedia Commons

Los cuentos son variados, pero todos literalmente fantásticos. Hay trágicos, cómicos (con frecuencia ambas cosas), erótico-pornográficos, moralizantes, políticos, etc. En todos trasluce un mundo de violencia, lujuria, alcohol y otras drogas, viajes por los aires, genios buenos y malos (casi siempre malos) de ambos sexos. Los principales escenarios son Bagdad y alrededores, Damasco y El Cairo. Abarcan todo el espacio entre el Nilo y el Golfo Pérsico, con excursiones a lugares como una “China” idéntica al mundo árabe. La historia-marco se desenvuelve en otras historias que contiene otras historias y otras, en una estructura de cajas chinas o muñecas rusas.

Destacan cuatro conjuntos de relatos. 1) “El mercader y el jinni”: descansando durante un viaje de negocios, a un hombre se le aparece un jinni, que va a matarlo en venganza porque el mercader ha matado, sin saberlo, a su hijo. En eso llegan tres shaykhs (ancianos u hombres de alta posición), que le piden al jinni perdonar al hombre si le gustan sus historias sobre metamorfosis, que proceden a narrar.

El pescador y el jinni. Wikipedia.

2) “El pescador y el jinni”: Un pescador, al sacar su red del mar, ve un jarrón sellado. Cuando lo abre sale un jinni que se propone matarlo, pero el pescador logra volver a meterlo. El jinni le promete volverlo rico si lo suelta. Gracias al jinni, el pescador lleva al sultán un pez maravilloso y embrujado. Buscando su origen, los servidores dan con un lago mágico, donde hay peces de colores: amarillo (judíos), azules (cristianos), rojos (magos persas) y blancos (musulmanes). El sultán busca el origen de ese lago, que antes no estaba, y da con un príncipe encantado, que le cuenta su truculenta historia, y al que el sultán libera.

3) “El cargador y las tres damas de Bagdad”: Un porteador es contratado por una bella dama. Llegan a una mansión, donde están las dos hermanas de la mujer. A condición de que no cuente nada de lo que vea, so pena de muerte, el hombre se queda y goza de una larga orgía alcohólica y sexual con las tres. En la noche, cuando están descansando y bebiendo, llegan tres kalandars (monjes mendicantes) y luego el califa Harún al-Rashid con su wazir Ja’afar y su eunuco Masrur (protagonistas de toda la obra). Sujetos al mismo juramento, presencian una ceremonia cruel, macabra y horrible. Los intrusos piden explicaciones; cuando están a punto de matarlos unos sirvientes negros, las mujeres les perdonan la vida a cambio de que los siete narren sus historias. Al día siguiente, el califa las llama al palacio y les exige que cuenten las suyas.

El porteador y las tres damas de Bagdad. www.dinarzade.blogspot.com

4) “Badr al-Diri”: Dos hermanos son wazirs del sultán de Egipto. Cuando pelean, uno de ellos se va y termina en Bassorah (actual sur de Irak). Cuando muere, su hijo es perseguido por el sultán y un jinni lo salva, llevándolo a El Cairo, donde tiene un hijo con su prima (sin saberlo). Años después es confitero en Damasco, donde su hijo y su tío lo encuentran, lo embrujan, y se lo llevan de regreso a Egipto.

De estas historias se desprenden otras dos series, ambas muy cómicas y divertidas. Una es la de “El jorobado”, sobre un hombre con tal deformidad, matado sin querer por un sastre musulmán, que lleva el cadáver a casa de un médico judío, que se lo endosa a un clérigo musulmán, que se lo endosa a un comerciante cristiano…

La otra es la del “Barbero”, un hombre parlanchín, entrometido y estúpido, que causa innumerables catástrofes por donde va, lo que genera relatos hilarantes.

Hay 16 volúmenes en total de esta obra maravillosa, parte indispensable de la cultura universal.

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Comentarios del artículo

3 respuestas

  1. Con 1200+ años de antigüedad esta obra anónima de procedente del esplendor de un gran imperio como fue el abasí, no deja de sorprenderme por su brillantez e imaginación, en una época de la que ojalá se pudieran rescatar más obras de bibliotecas en Bagdad, El Cairo, Teherán.

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