- Nuestra Señora de París, de Victor Hugo (1831). 1482-1483.
Lentamente, París emerge de la Edad Media. Víctor Hugo detecta el momento crucial: la invención de la imprenta, que individualizará la expresión artística, señalando el fin de ese arte comunitario que fue la construcción de las grandes iglesias góticas. La historia ocurre en 1482 y 1483, cuando París se centraba, como ahora, en la Ile de France, bordeada por el Sena, donde se erige la maravillosa catedral de Notre Dame de Paris, obra del pueblo, los años y la arquitectura gótica. Entre las desventuras de Esmeralda, Quasimodo y Frollo, Hugo intercala capítulos magistrales sobre la historia de la catedral y la descripción del París medieval. Historia emblemática de la cultura occidental, es mucho más que una anécdota, al incluir toda una reflexión sobre la época: arquitectura e imprenta, sociedad en cambio, urbanismo y sociedad.

2. La Princesa de Cléves, de Madame de la Fayette (1678). 1558-1559.
Los ambientes palaciegos, ya se sabe, están llenos de trampas mortales. Son aun más peligrosos para una chica de provincia, con parientes políticamente explosivos, que busca hacer fortuna en ese laberinto de intrigas, entre los palacios fabulosos y las callejuelas sórdidas. La París de Enrique II, su amante Diana de Poitiers y su esposa Catalina de Medicis, es el escenario de una de las primeras novelas psicológicas, escrita por una mujer excepcional: Madeleine de la Pioche, condesa de La Fayette.

3. Los Tres Mosqueteros (1844) y Veinte Años Después (1845), de Alexandre Dumas. 1628-1629, 1648-1649.
El siglo XVII, el de Descartes y Pascal, presenció la transición, de Luis XIII y Richelieu, a Mazarino y luego Luis XIV. Dumas nos retrata la capital francesa en dos momentos, con veinte años de separación. De la relativa calma (no exenta de duelos sangrientos en las calles) a los violentos disturbios de La Fronda, seguimos las enredadas andanzas de los cuatro mosqueteros en sus luchas profesionales y personales. De día o de noche, en palacios o tugurios, defendiendo a Ana de Austria o saltando a alcobas prohibidas, recorremos esa París oscura, peligrosa y fascinante.

4. A Tale of Two Cities (1859), de Charles Dickens. La Revolución Francesa.
Ninguno de los disturbios previos, desde luego, igualó el horror de la revolución. En esta novela de Dickens, los protagonistas, ingleses y franceses, van y vienen por la ciudad en llamas, tratando desesperadamente de salvar a Charles Darnay, el esposo de Lucie Manette. Darnay ha sido condenado por la inextinguible sed de venganza de Madame Defarge, uno de los personajes más terroríficos de la literatura. Enre los callejones y recovecos de la ciudad puesta de cabeza, la vemos bordando los nombres de todos los que mandará a la guillotina. París es otro, y no el menos importante, de los personajes de este drama.

5. Los Dioses Tienen Sed (1912), de Anatole France. 1793-1794.
Evariste Gamelin es un pintor mediocre y fracasado que vive con su rústica madre en una buhardilla de la Place Dauphine, en la Ile St. Louis. Su hermana ha huido con un aristócrata, por lo que Evariste la repudia. Junto a ellos, en otro desván, vive Brotteaux, un anciano ex aristócrata, ex recaudador de impuestos y banquero (y un personaje inolvidable), que es el mejor amigo de los Gamelin. A lo largo y ancho de la ciudad, presenciamos al conversión de Gamelin, de un simple resentido, en una máquina de matar. El siglo XVIII, y con él el mundo de la Ilustración, naufraga entre sangre y fuego, y una vez más París es el epicentro del terremoto.


5 respuestas
Estupendo recuento. Sumaría Los misterios de Parïs, publicada por entregas en hojas volantes en el siglo XVIi o XVIII.
Extraordinario recorrido 💕
Siempre fascinante los inicios de Paris, perfectamente documentados , felicidades !!!!
Gracias por traer estas obras cumbre de la literatura con París como personaje o bien como telon de fondo, recordé Papá Goriot de Balzac.
Una selección afortunada para volver a mirar París. Qué ganas de leerlas todas y ese orden. Gracias, Guillermo.