COLLECTED POEMS 1924-1955. George (Yorgos) Seferis. Jonathan Cape. Londres, 1973 (1924-1955). Edición, traducción e introducción de Edmund Keeley y Philip Sherrard. Edición bilingüe. 490 pp.
Como buen literato griego, Seferis llena su obra con alusiones y reelaboraciones de su rica mitología, pero en su caso añade otras tradiciones: la poesía cretense de los siglos XVI-XVII, destacadamente el Erotokriton de Vitzentzos Kornaros; la tradición folklórica griega y la poesía bizantina. Todo ello, para envolver y enriquecer una poesía distintivamente modernista e incluso experimental. De hecho, antes de introducir figuras antiguas, Seferis instala a sus lectores en un contexto moderno y realista; gana su atención y simpatía y “de esta manera el mito se vivifica plenamente”.

La primera colección es Mythistorema (“Novela”), de 1934. La Odisea es aquí el hilo conductor, utilizando una voz colectiva, como en “Nosotros”:
Buscábamos redescubrir la primera semilla
Para que el antiguo drama pudiera comenzar de nuevo.
En “Argonautas” dice:
Atracábamos en costas llenas de aromas nocturnos
Con el canto de las aves, aguas que dejaban en las manos
El recuerdo de una gran felicidad…
Pero los viajes no terminaban…
Los compañeros fueron muriendo,
Con la mirada baja. Sus remos
Marcan el sitio en el que duermen junto al mar.
En esta reinterpretación lírica del legado mitológico, a los argonautas se suman las Euménides, Orestes corriendo eternamente en el estadio de Delfos, y siempre el mar.

Gymnopaedia (1938), el nombre de las danzas líricas antiguas de Santorini, recupera el ambiente clásico del Peloponeso (Micenas) y las islas. En “Santorini” dice:
Nos encontrábamos desnudos sobre la piedra pómez
Mirando las islas emergentes
Mirando a las islas rojas hundirse
En su sueño, en nuestro sueño.
Libro de Ejercicios consiste en poemas casi en prosa. En “Sobre un verso extranjero” afirma:
Afortunado el que ha hecho el viaje de Odiseo. Afortunado si al partir ha sentido el encordado de un amor, tenso en su cuerpo, expandiéndose como venas en las que pulsa la sangre.
Pido a Dios que me ayude a decir, en momentos de gran felicidad, lo que es ese amor; a veces cuando me asedia el exilio escucho su murmullo distante, como el sonido del mar azotado por un huracán inexplicable.
Y una y otra vez la sombra de Odiseo aparece ante mí.
Este poema, en el que Odiseo le cuenta sobre sus viajes, que son la metáfora de los viajes, trabajos y experiencias de todos los hombres, termina:
Él habla… aún veo sus manos, que sabían juzgar la figura de la sirena en la proa, presentándome al mar azul sin olas en el corazón del invierno.

Seferis utiliza una especie de heterónimo, Stratis Thalassinos, en algunos poemas que son la autobiografía poética del personaje, su infancia, su primer amor, los burdeles de Estambul, una pareja en un islote. Con una observación atenta del interior y el exterior, describe la envoltura atmosférica, la soledad, el amor imposible, y el sempiterno mar.
Bitácora I tiene poemas como “Amanecer”, una descripción enigmática, pero simple y luminosa, de la noche retrocediendo ante la aurora. En “El Rey de Asine” busca una línea aislada de La Ilíada en las ruinas de la acrópolis de esa ciudad:
Detrás de los grandes ojos de las caderas amplias de los rizos
Una mancha oscura que ves viajando como un pez
En la calma del amanecer en el mar:
Un vacío siempre con nosotros.
Bitácora II, escrita durante la II Guerra Mundial, en Sudáfrica, Egipto e Italia, mezcla plegarias: Señor, no con esta gente. Que se haga tu voluntad de otra manera, con imágenes felices: Jacarandas tocando las castañuelas y bailando, esparcían a sus pies nieve morada.

En “Caligrafía”:
Velas en el Nilo,
Aves mudas con un ala
Buscándose silenciosamente;
Tanteando en ausencia del cielo
En busca de un joven cuerpo de mármol;
Inscribiendo en el azul con tinta invisible
Un grito desesperado.
Bitácora III, escrito en Chipre en 1953, se refiere a la Helena de Eurípides, de la que sólo su sombre fue a Troya:
La luna
Salió del mar como Afrodita,
Cubrió las estrellas del Arquero, y ahora busca
El Corazón de Escorpión, y lo cambia todo.
La verdad, ¿dónde está la verdad?
Yo también fui arquero en la guerra;
Mi destino: el de un hombre que no dio en el blanco.
Poemas rimados 1924-1953 contiene poemas de una gran belleza, como Erotikos Logos y La Cisterna. Una obra variada, bella y profunda, y un placer poder disfrutar del original griego gracias a la magnífica edición bilingüe griego-inglés.


3 respuestas
Una excelente propuesta de opciones para buenas lecturas.
Que antojo de leerlo.
Se lo compartiré a una amiga (mexicana) que habla y claro, lee, griego y es una artista.
Encantadora introducción a la poesía de Seferis, solo había leído a Constantino Kavafis, así que tengo una excelente alternativa con tu recomendación.