Permítanme presentarme: The Origin of Satan, de Elaine Pagels.

Lucifer, de Gustave Doré. Wikipedia.
El Diablo cristiano no proviene directamente del judaísmo: es una invención posterior. Una de las principales especialistas en historia del cristianismo aborda la biografía de este ser aterrador.

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THE ORIGIN OF SATAN. Elaine Pagels. Vintage. New York, 1996 (1995). 242 pp.

Una de las principales expertas en historia del cristianismo, célebre por su Los Evangelios Gnósticos (1979), se concentra, en esta obra, en el nacimiento y desarrollo de la figura de Satán en esa religión. En su Introducción se refiere a las diferentes percepciones de lo inefable que hay en los distintos cultos: “Me di cuenta de que la conversión, del paganismo al judaísmo o cristianismo, significaba ante todo una transformación en la percepción del mundo invisible”. En la Biblia hebrea había ángeles de distintos tipos, pero no demonios; en la cristiandad, se demonizó a los opositores. Esta idea es el concepto central de la figura de Satán quien “en su propia frustración y rabia, refleja aspectos de nuestra confrontación de la otredad”. El foco del libro está en las implicaciones sociales, no teológicas o literarias, del personaje de Satán. Avanza cronológicamente según la aparición de los textos cristianos fundacionales.

Elaine Pagels (1943). www.allsaints-pas.org

“El Evangelio de Marcos y la Guerra Judía” describe la revuelta de un judaísmo dividido contra Roma y la destrucción de Jerusalén. Flavio Joefo es la única fuente que nos queda de estos acontecimientos en los que las clases urbanas y sacerdotales judías se opusieron al levantamiento popular y campesino. Poco después de la destrucción del Segundo Templo, se escribió este evangelio: “No podemos entender plenamente los evangelios, hasta que reconozcamos que son, en este sentido, literatura de guerra”. “Marcos” (quien quiera que haya sido el verdadero autor, como ocurre con los otros) no plantea la historia como un enfrentamiento entre los judíos y Roma, sino entre el Bien y el Mal; su relato tendría poco sentido sin un Satán.

Aunque políticamente derrotados, para los judíos cristianizados no se trató sino de un episodio de una guerra cósmica, en la que secta era minoritaria: “Si los seguidores de Jesús se hubieran identificado con la mayoría de los judíos, en vez de con una minoría específica, hubieran podido contar su historia de manera muy diferente”. A final de cuentas, los enemigos no resultaron ser los romanos, sino los otros judíos.

Destrucción del Segudo Templo. www.aishlatino.com

«La historia social de Satán” dice cómo, en el cristianismo, un “satán” ya no es simplemente un “adversario”, un ángel enviado para obstaculizar cierto curso de acción, sino un personaje específico, y no un sirviente, sino un rival de Dios. No el enemigo extraño (Roma), sino el enemigo íntimo. A partir del cristianismo, para ser parte del Pueblo de Dios ya no basta ser judío: a la identidad étnica se añade una identidad moral.

“La campaña de Mateo contra los fariseos: el despliegue del Diablo” describe la gran paradoja: el cristianismo prendió, no entre los judíos, sino entre los gentiles. Todo esto, estos primeros evangelios, se refieren a acontecimientos anteriores a las epístolas de Pablo, aunque fueron escritos después de éstas. El evangelio de Mateo se dirige en contra de los hipócritas (para él) fariseos; al abandonar la identidad étnica, el cristianismo se había alienado a la mayoría de los judíos que, con la desaparición de templo, sacerdotes y saduceos, iba transitando al rabinismo.

Ruinas de la antigua sinagoga de Kaf’r Birim, en Galilea. Wikipedia.

“Lucas y Juan se apropian del legado judío: la separación se amplía”, describe cómo “Lucas”, el único evangelista que no parece ser judío, enfatiza la culpabilidad exclusiva de los judíos en la crucifixión, exculpando a los romanos (en cuyo imperio escribió). Juan lleva el conflicto a otro nivel, elevándolo a la dimensión cósmica. Para él, el papel de Satán es asumido por “el pueblo”, específicamente el judío, del que los cristianos se van separando cada vez más.

“El reino terrenal de Satán: cristianos vs. paganos”. A partir de esta separación, el enemigo ya no eran los judíos, sino otros gentiles (el antisemitismo cristiano ya estaba definido): el cristianismo “incitaba a la gente a abandonar costumbres ancestrales y a romper los lazos sagrados de familia, sociedad y nación”. En su lucha por igual contra la superstición y la filosofía clásica, se rebelaban contra destino, naturaleza y cultura: “Sólo los cristianos dividieron el mundo sobrenatural en do campos opuestos… y nadie salvo los cristianos predicó – y practicó – la división en la Tierra”. Pagels hace un recorrido fascinante por el pensamiento de los primeros Padres de la Iglesia.

Primeras comunidades cristianas. Weebly.

Finalmente, “El enemigo interno: la demonización de los herejes” analiza la situación de los primeros cristianos, que carecían de una doctrina clara y sistemática. ¿Qué, exactamente, era ser “cristiano”? El surgimiento de distintas escuelas dio origen a amargas y sangrientas disputas de familia, una miríada de sectas de todo tipo, irreconciliables. Muy pocos se concentraron en la conciliación, el respeto y el amor universal, sino más bien en la naturaleza de Cristo (dios, hombre, ambos o ninguno), la relación con el poder romano, la legitimidad del clero, etc. Todos los otros eran, son, Satán.

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