EL LIBRO DE LA ALMOHADA. Sei Shônagon. Adriana Hidalgo. Buenos Aires, 2004 (c. 1000). Traducción, Prólogo y Notas de Amalia Sato. 319 pp.
Esta es la primera traducción completa al español de la obra escrita en el periodo Heian (794-1185) del Japón imperial, esplendor y época clásica de la literatura japonesa. Una era de hedonismo, de confucianismo público y taoísmo privado, aderezado con los cultos shinto tradicionales. La misteriosa autora, de la que sólo se conoce su sobrenombre oficial, y supuesta rival de Murasaki Shikibu, la autora de La Historia de Genji, fue una asistente de la joven emperatriz. Este, que es su diario, la revela como una mujer cultivada, algo cínica y arrogante (pero con sentido del humor). Su libro contiene anécdotas, aforismos y opiniones que son una verdadera ventana a la vida cotidiana de esa remota corte y, por ello, invaluable para conocer algo de la época. Contiene también apuntes, esbozos, muchas listas y zuihitsu, ensayos fugaces y digresivos. Sei era una esteta sin mucha compasión, que adoraba a la emperatriz y despreciaba a los plebeyos.

Ese esteticismo aparece desde el primer fragmento, una elección de los mejores momentos de cada estación: el amanecer en primavera, las noches en verano, el atardecer en otoño y las mañanas en invierno. Abundan las listas, muy divertidas; “cosas deprimentes”, por ejemplo, incluye “que una joven esté esperando a su amante en la noche y llegue alguien más”. Hay cosas odiosas (los borrachos gritones), o que “alguien nos va a contar una novedad interesante y un bebé empiece a llorar”. “Cosas que emocionan” (pichones de gorrión), que suscitan una profunda memoria del pasado (encontrar al azar la carta de un antiguo amante), cosas elegantes (un niño pequeño que come fresas), cosas inapropiadas (un hombre apuesto con una mujer fea), cosas raras (un sirviente que no habla mal de su amo), cosas embarazosas (“los padres que, convencidos de que su feo niño es adorable, lo miman y repiten las cosas que dice, imitando su voz”), cosas espléndidas, molestas, y muchas otras categorías.

Entre sus muchas anécdotas está “Cuando la emperatriz se mudó” a casa del guardabosques, objeto de bromas por parte de Sei. “La gata que vivía en palacio”, una anécdota íntima y conmovedora, sobre la vida cotidiana de la emperatriz. “Tan sofocante era el calor” es un recuerdo o cuento sobre visitas nocturnas entre amantes, muy bello. “Una vez vi a Yukinari” es la descripción de su relación con un amigo. En “El Primer secretario, el capitán Tadanobu”, se difunden rumores calumniosos sobre ella, por lo que Tadanobu rompe su amistad. Luego la pone a prueba con una carta-poema, y su respuesta se hace célebre: el ingenio era altamente apreciado en la corte. Tadanobu aparece en varias historias más, al igual que otros personajes: Sadako, la joven emperatriz (977-1000); Michinaga, el mayordomo principal, luego muy poderoso; el bromista canciller Fujiwara (la familia más poderosa); el emperador Ichijo (980-1011); Yukinri, primer secretario de Control y admirador de Sei.

A la muerte del canciller Michitaka, en 995, Sei queda en la “oposición”, como aliada de Michinaga. La emperatriz, ahora en desgracia, se hace monja; Sei se va a su propia casa, pero pronto Sadako la llama a su pequeño palacio. ¿Cómo se dio a conocer este diario íntimo? En una de las últimas historias, cuenta cómo un caballero se lleva su libro y lo circula, lo que lo hace famoso, para pánico de la indiscreta autora. Habría que agradecer a ese caballero, aunque al final Sei exclama: “Escribí para mi propio entretenimiento…por eso todavía lamento que hayan leído mi libro”. Pero mucho antes había dicho: “Pero la verdad es que debería dejar de escribir este tipo de cosas. Si todavía fuera joven, podría arriesgarme a sufrir las consecuencias por escribir estas impiedades, pero en mi actual estado de vida debo ser menos petulante”.

La obra muestra la vida regular de la corte y su impresionante burocracia, con infinidad de cargos, títulos y ceremonias. Hay poemas por todas partes (como en La Historia de Genji), con una fuerte influencia cultural de China y sus poetas clásicos, como Po Chü-i. Es un mundo de una gran promiscuidad sexual, repleto de supersticiones y exorcismos. El bellísimo estilo es impresionista; la observación detallada de cosas como el rocío por la mañana sobre ramas y telarañas.
Un libro precioso, tanto por su valor literario como por la oportunidad única que nos presenta de asomarnos a ese mundo tan lejano y ajeno, con la inmediatez del diario personal de un testigo privilegiado de las entrañas de la corte.
2 respuestas
Me encantaría si una vez al mes hubiera un zoom en donde nos contaras un libro. Siempre es muy interesante lo que lees pero no me da la vida para leer tanto. Me encantaría una clase tuya cada mes.
Esta introducción sugiere que el contenido del libro es atractivo e intrigante.
No termino de leer un libro ya hay cola en mi Kindle.