De puentes y zanjas: A Passage to India, de E. M. Forster.

Las cuevas de Bsrabar, en Bihar, inspiración para las de la novela. www.outlooktraveller.com
La actitud imperialista, y el entusiasmo por el colonialismo, nunca fueron unánimes en el Reino Unido. Entre los intelectuales que estuvieron en India, por ejemplo, hubo uno que dejó testimonio fiel y conmovedor de los malentendidos del choque entre culturas, sobre todo cuando uno de los lados se asume inherentemente superior.

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A PASSAGE TO INDIA. E. M. Forster. Penguin. London, 1979 (1924). 335 pp.

Junto con Howards End, la mejor de las novelas de Forster, es también un clásico sobre las consecuencias del choque cultural y las dificultades de la amistad entre personas con una educación sumamente diferente. No queda de lado, por supuesto, la condena que hace Forster de la actitud despectiva y abiertamente racista de (casi) todos los británicos hacia sus súbditos indios: como buen escritor, no usa el sermón, sino el retrato, inclemente cuando nos presenta a ingleses que, provenientes de las clases segundonas de su país, se muestran arrogantes incluso frente a indios que los superan por mucho en estatus, educación y riqueza. A pesar de la anécdota central que estructura y fija la historia, el verdadero eje narrativo es la amistad entre el Dr. Aziz y el profesor Fielding como ejemplo de que, a veces, ni las mejores intenciones logran superar las barreras culturales.

E. M. Forster (1879-1970), en India en 1921. www.the-tls.com

La primera parte, “Mezquita”, presenta a los personajes y describe sus actitudes, causa del posterior y triste malentendido. La ficticia ciudad de Chandrapore, a orillas del Ganges en el noreste de India, es un pueblo feo, mediocre, sucio y lodoso, cuyo único atractivo, veinte millas al sur, son las cuevas de Marabar. Desde la primera conversación se plantea el problema: ¿es posible tener una amistad con los ingleses? Hamidullah, el abogado Mahmoud Ali y el médico Aziz debaten. Poco después, Aziz es llamado de urgencia por el cirujano en jefe, Callender, a su casa, pero al no encontrarlo, el doctor se sienta a descansar, en plena noche, en el atrio de una mezquita frente al club inglés, cuyo acceso le está vedado. Ahí entabla conversación con una anciana inglesa, Mrs. Moore. Esta mujer, amable y sencilla, acaba de llegar de Inglaterra trayendo a la joven Adela Quested, presunta prometida de su hijo Ronny Heaslop, administrador de la ciudad. Ambos platican sobre sus familias (Aziz es viudo, y sus dos hijos viven con los abuelos). De ahí en adelante, Aziz vivirá convencido de que Mrs. Moore es su amiga verdadera.

Fotograma de la película homónima, de David Lean (1984), con Alec Guinness como el Dr. Aziz. www.intofilm.org

Horas más tare, en el club, escuchamos las irritantes opiniones de los ingleses. Adela, ingenua y “progre”, insiste en que la atmósfera del club la aburre: quiere “conocer la verdadera India”, a lo cual el jefe de su prometido responde que nadie puede conocerla a menos que viva veinte años ahí. Ante la insistencia de la chica, se organiza una fiesta para que conozca a algunos indios. La reunión resulta un fracaso, excepto por la presencia de Fielding, un solitario recientemente llegado para encargarse de la escuela local. Fielding sirve como puente entre Mrs. Moore y Adela, por un lado, y algunos hombres y mujeres indios. Luego invita a las dos mujeres a tomar el té en su casa unos días más tarde.

Judy Davis y Victor Banerjee en la misma peícula. www.thedispatch.com

Los otros invitados son Aziz y el brahmán Godbole. La conversación fluye bien y Aziz las invita a conocer las cuevas de Marabar. Pero todo se echa a perder cuando aparece Ronny y se las lleva; su actitud provoca que Adela rompa el compromiso, pero un grotesco accidente posterior los reconcilia. Ya desde aquí vemos que la ingenuidad de Aziz será fuente de problemas: de verdad llega a creer que esas inglesas son sus amigas. Un día después, Forster nos asoma a la diversidad de los propios indios, cuando Aziz cae enfermo y es visitado en su casa por cuatro musulmanes, dos hindúes y el ateo Fielding. Es una conversación hilarante y perturbadora. El capítulo X, que describe la llegada de la estación calurosa y seca, es un logro poético: “El sol regresaba a su imperio, con poder pero sin belleza – eso era lo siniestro. ¡Si por lo menos estuviera presente la belleza! Su crueldad hubiera sido tolerable”. Una vez solos, Aziz y Fielding se sinceran y cementan su amistad. Al piadoso Aziz le cuesta trabajo comprender el desarraigo del desencantado europeo. Parece ser la diferencia fundamental entre occidentales y orientales. Aziz dice que la bondad afectuosa (“kindness”) es todo lo que los indios piden, pero Fielding responde evasivamente: “Yo viajo ligero… soy un hombre santo que carece de santidad”. Aziz, “arraigado en la sociedad y en el islam”, no puede comprender al ateo individualista.

James Fox como Richard Fielding. www.imdb.com

La segunda parte, “Cuevas”, describe el profundo fracaso de la trágica expedición a Marabar. Azzi confunde la hospitalidad con la intimidad; sus bromas infantiles son malinterpretadas. Mrs. Moore tiene un ataque de pánico en la primera cueva, y decide esperar en el campamento. Aziz, Adela y un guía prosiguen, pero un confuso incidente, y la reacción torpe del doctor, provocan que, al regreso, sea arrestado y encarcelado.

Las tensiones raciales estallan, confirmándose los prejuicios de ambas partes. Aziz se derrumba emocionalmente: se siente traicionado y defraudado por sus amigas. Al defender a Aziz en el club, Fielding se convierte en u paria entre los ingleses. La propia Mrs. Moore, agobiada, decide volver a Inglaterra. Además, el calor es insoportable: “…en esos momentos el destino de los ingleses se parece al de sus predecesores, que también se internaron en el país con la intención de rehacerlo, pero al final fueron absorbidos en su tejido y cubiertos de polvo”.

La expedición a las cuevas. www.mapability.com

El juicio es, tanto para Aziz como para Adela, una prueba de resistencia en la que ambos fracasan. Cuando la chica sube a testificar, se dobla: “¿A santo de qué había ella congregado a esta multitud en la sala? Sus opiniones particulares, y el Jehová suburbano que las santificaba – ¿con qué derecho se arrogan tanta importancia en el mundo y asumen la exclusividad de los “civilizado”?”. La pregunta que se hacen todos los colonialistas inteligentes y sensibles.

La tercera parte, “Templo”; dos años después en una remota ciudad hinduista, relata las consecuencias del juicio para los personajes. Aziz, ahora médico de un Rajah, recibe la visita de Fielding. ¿Es posible la reconciliación, o por lo menos el perdón? Uno de los tratamientos más sutiles, inteligentes y literariamente logrados de este problema endemoniado.

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