CINNA. Pierre Corneille. En Oeuvres Completes. Arvensa, s/l, s/f (1640). 111 pp.
Esta obra de Corneille, cuyo tema central es la clemencia en los gobernantes, tuvo una intención política clara y respondió a un suceso concreto. En 1639, en Rouen (Normandía), hubo una rebelión contra los impuestos excesivos que se aplicaban al pueblo. La represión de Richelieu, el ministro de Luis XIII, fue salvaje e inmisericorde. El propio Corneille era miembro del Parlamento normando; entre los castigados hubo parientes y amigos suyos. Por ello decidió componer esta obra, que se estrenó en París (sorprendentemente aprobada por los censores reales) y tuvo un gran éxito.
Se desarrolla en Roma, durante el imperio de Augusto. Cinna, nieto de Pompeyo, derrotado en la Guerra Civil por Julio César, es novio de Emilia, hija del antiguo tutor de Augusto, ejecutado por orden de éste. Ambos, pues, tienen agravios contra el emperador, a pesar de que Augusto ha tratado de expiarlos con favores y amistad. En particular, la vengativa Emilia lo odia sin concesiones. Es un personaje dramático formidable, una mujer llena de odio, dispuesta a todo. En su monólogo inicial, manifiesta cómo ha incitado a Cinna para que, conjurado con otros desafectos, asesine al emperador. Sabe que se expone a perderlo, pero el amor filial está por encima de todo. Fulvia, su liberta, le recuerda cómo Augusto ha tratado de compensarla, pero sin éxito: Emilia debe ser quien orqueste la venganza; dejarla a otros sería fracaso y cobardía. El problema es que Cinna y el otro jefe de la conspiración, Máximo, son los consejeros favoritos, y por ello sienten problemas de conciencia.

Cuando Augusto los llama, creen que han sido delatados, pero no: cansado del poder, les consulta si sería posible abdicar del trono. Este segundo acto es una notable exposición sobre el poder y sus decepciones. El ambicioso, dice Augusto, siempre desea algo, y llegado a la cima, ambiciona descender. Frase genial, si bien dudosa en su aplicación general.
Para sorpresa de Máximo, Cinna contesta que no debe abdicar. El trono ha costado sangre, pero ha sido por el bien de Roma. ¿O entonces César era un tirano y sus asesinato ha sido justificado? Máximo disiente: es más glorioso ceder voluntariamente el poder que aferrarse a él. Les recuerda que Roma odia la monarquía. Cinna replica que el peor gobierno es el popular, que degenera en demagogia, soborno, sinrazón y pasiones viles.
Máximo dice que los diez atentados que ya ha sufrido Augusto son prueba de que Roma no quiere reyes, pero Cinna advierte que, si renuncia, habrá otra guerra civil. Augusto les agradece y decide quedarse; hace a Máximo gobernador de Sicilia, y a Cinna le concede a Emilia por esposa. Por supuesto, al irse, Máximo interroga a su amigo: ¿por qué ha hecho eso, en vez de estimularlo a abdicar? Para que no quede impune, para que se concrete la venganza.

Otro problema es que Máximo también está enamorado de Emilia. Su liberto, Euforbio, le aconseja que traicione a Cinna; una vez ejecutado éste, Emilia quedará libre. Máximo duda, pues es amigo de Cinna y no quiere a la joven si no lo ama. Al mismo tiempo, Cinna siente remordimientos; cuando se los expone a su amada, ésta reacciona con furia, arrogancia y desdén. Lo acusa de cobarde. Intimidado, Cinna cede, pero promete suicidarse después del asesinato.
Tomando la iniciativa, Euforbio delata la conjura. En un dolido monólogo, Augusto reflexiona sobre la soledad del poder: “el que todo lo puede, todo debe temer”. ¿Cómo pide clemencia él, que no la ha tenido? Recuerda los numerosos crímenes que cometió para llegar al imperio. Es entonces cuando interviene su esposa, la astuta Livia. Por lo que sabemos de ella, era mucho más cruel que Augusto, pero en esta ocasión razona así: las torturas y ejecuciones no han impedido atentados. ¿Por qué no probar si el perdón funciona mejor que la venganza?

Todavía, Máximo intenta convencer a Emilia de huir con él, ahora que todo se sabe, pero la magnífica arpía lo humilla y desprecia. La suerte está echada, pero los conjurados se llevarán una sorpresa. Excelente pieza de teatro neoclásico, con tema de urgente actualidad y desarrollo magistral en personajes, situaciones y parlamentos.

