El mar de color de vino: The Great Sea, de David Abulafia.

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Durante milenios, el Mediterráneo fue el centro de la cuenca cultural más influyente de la historia. Uno de los mayores expertos en el tema nos lleva a un viaje fascinante por su historia.

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THE GREAT SEA. David Abulafia. Oxford U. P. Oxford, 2011. 783 pp.

Abulafia fue profesor titular de Historia del Mediterráneo en Cambridge. Como descendiente de judíos sefardíes emigrados de Portugal a Palestina, y luego a Gran Bretaña, tiene una conexión personal y un conocimiento íntimo de esta región crucial en la historia de la humanidad. Esta obra, muy accesible y con buenas ilustraciones, es el summum de una carrera (que se extendería quince años más) dedicada al estudio de esta cuenca. El relato comienza alrededor del año 22 mil a. C., en los albores de los asentamientos del recién llegado Homo sapiens sapiens, y llega hasta el presente. Desde el Prefacio, Abulafia advierte que se enrocará en el mar y la historia de los pueblos que lo cruzaron, y no tanto en las naciones que lo rodearon, aunque inevitablemente debe abordarlas, para fortuna nuestra púes se trata de un excelente narrador. Su tema central es el proceso de integración de la cuenca, para el cual distingue cinco grandes fases.

David Abulafia (1949-2026). www.elpais.com

La primera, hasta 1000 a. C., incluye la aparición y desarrollo de las primeras civilizaciones y ciudades, como Jericó a partir de 8000 a. C., y más tarde, hacia 3500, las primeras evidencias del culto generalizado a la Diosa Madre,  con los templos y palacios de Malta y Gozo. ES en las islas (Sicilia, Creta, las Cícladas) donde se van desarrollando civilizaciones aún aisladas, a la par del cobre y el bronce. La demanda de este último material parece haber sido el primer catalizador de la integración, con una vasta red de minería, manufactura y comercio. La primera gran civilización es la minoica, en Creta. La primera rica, alfabetizada y urbana.

Detrás vino Micenas, cuyo mundo se expandió hacia Sicilia y Chipre. El contacto con los cosmopolitas puertos fenicios propició la difusión del alfabeto y productos de lujo. En 1274, con la batalla de Kadesh entre egipcios e hititas, se desató un proceso cataclísmico que culminó en el siglo XI con las invasiones y migraciones de los misteriosos “Pueblos del Mar” y el colapso civilizacional.

Templos de la isla de Gozo (Malta). www.pierresgozo.com

La segunda fase, de 1000 a. C. a 600 d. C., comienza con el lento renacer de la cultura, con nuevas redes de comercio, las colonias fenicias como Cartago, innovaciones, navales, el hierro y un collar de puertos comerciales. Fue crucial la presencia griega en Sicilia y el sur de Italia, más el contacto con los etruscos y las áreas comerciales de Cerdeña y el sur de España. Ya en este período se ve una gran mezcla e intercambio entre sociedades pre-indoeuropeas (iberos, sardos) y otras como fenicios y griegos, con redes comerciales que ya integraban a otras áreas (estaño del norte de Francia, p. ej.) y viajes que dieron lugar a mitos como La Odisea.

La revuelta jónica atrajo a los persas a la cuenca, de la que fueron expulsados, sólo para que luego la civilización helénica se suicidara con las Guerras del Peloponeso y el ascenso de Macedonia, que dio a luz a Alejandría y otras urbes refinadas. Muy poco después surgió el primer imperio que lograría ser hegemón único en la cuenca: Roma, a partir de las Guerras Púnicas que desembocaron en el Mare Nostrum (146 a. C. – 150 d. C.). La Pax Romana logró acorralar al mal eterno, los piratas, y propició una explosión de comercio y un “intercambio cultural nunca visto antes o después”. La siguiente gran transformación fue traída por el cristianismo y las invasiones germánicas. Vándalos, visigodos y otros pueblos transformaron profundamente el Mediterráneo occidental, que se fue separando del oriental. La peste bubónica de los 540 selló el fin de esta fase.

Reconstrucción visual de Cartago, con el puerto. Wikipedia.

La tercera, 600-1350, está marcada por las invasiones árabes del norte de África y España, así como del dominio oriental de Bizancio. La piratería árabe dio al traste con el comercio, pero en oriente surgió Venecia. Luego, el comercio árabe se extendió de España a Irak, así como a India a través de Egipto. Además de Venecia, en Italia surgieron Pisa y Génova como potencias comerciales. Las Cruzadas representaron otro gran cambio, y el período acabó con la Peste Negra de los 1340.

La cuarta fase, 1350-1830, ve el ascenso de las peregrinaciones y el turismo (no de masas) religioso y cultural. A la par que aparecía el Imperio Otomano, en el siglo XV se da la edad de oro de Venecia, Cataluña y Mallorca. La expulsión de judíos de Iberia en 1492 causa nuevas migraciones y enormes impactos culturales, pero al mismo tiempo, con el descubrimiento de América, comienza el declive, agravado por el regreso de la piratería y las guerras entre cristianismo e islam, que terminan con la derrota musulmana en Lepanto, en 1571. A lo largo de tofos estos períodos, Abulafia presta mucha atención a lo naval, a los barcos, puertos, pesca, islas, equipamiento y personal de guerra y comercio, y tras Lepanto, por ejemplo, comenta: “Una de las características extraordinarias de la historia del Mediterráneo es la longevidad de la galera”. A partir del siglo XVI hay un boom comercial, propiciado por dos tipos de puertos libres: los no confesionales y los paraísos fiscales. De todas formas, poco después otras rutas terrestres, el comercio atlántico y los piratas, propiciarían un comercio reducido a rutas locales. La aparición de rusos e ingleses, y luego del barco de vapor y el ferrocarril, marcan el fin de esta fase.

Piano bar en un crucero del Mediterráneo. c. 1890. www.dailymail.com

La última, desde 1830 a la fecha, tiene como primer gran hito el Canal de Suez (1869); el dominio de los nuevos imperios, el redescubrimiento de la historia clásica y la arqueología, y la plaga de los nacionalismos. Las guerras mundiales provocaron el fin del longevo multiculturalismo, llegaron nuevas guerras y apareció la nueva plaga: el turismo de masas.

Una historia fascinante sobre la que es, seguramente, el área geográfico-cultural más diversa y significativa del mundo. Procesos, historias, particulares, personajes, mitos y sucesos interesantísimos colorean este gran relato.

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