El Perfecto Caballero Rural va a la Guerra: The Complete Memoirs of George Sherston, de Siegfried Sassoon.

E. von Heintschel, Steeplechase in Parderbree, 1910. dorotheum.com
Descendiente de judíos de Bagdad y de una familia de artistas ingleses, Sassoon creció como un perfecto gentleman del campo. Pronto, esa vida se acabó, para dar paso al horror de las trincheras.

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THE COMPLETE MEMOIRS OF GEORGE SHERSTON. Siegfried Sassoon. Faber and Faber. London, 1972 (1937). 656 pp.

Este volumen reúne las tres novelas autobiográficas (en realidad una sola novela larga dividida en tres partes) en las que Sassoon evocó su vida hasta los 50 años. Memoirs of a Fox-hunting Man (1928) recupera la infancia, adolescencia y juventud del poeta desde su “adopción” por la tía Evelyn hasta su llegada al frente occidental en 1915. Su alter ego George Sherston, huérfano, crece solitario, educado en casa por un preceptor y sin compañía de chicos de su edad. La principal influencia de esos años fue Tom Dixon (seudónimo del caballerango de su casa, en Weirleigh), un joven aficionado a los caballos que convence a la tía Evelyn de comprarle al chico su primer caballo y de instruirlo en los deportes típicos ingleses. Sherston se vuelve fanático de las cabalgadas y el cricket. En la vida real, Sassoon se aficiona a los libros y ambiciona ser poeta, pero en estas novelas decidió eliminar todo eso con el argumento de que quería retratar a la “gente común” de su clase social y tipo de vida. Eventualmente Sherston se va a la escuela, pero en las vacaciones retoma el cricket y las carreras hasta que logra su ambición de entrar en el mundo de la caza del zorro y hacerse experto. Tras un par de años en Cambridge, abandona la universidad y se dedica a una vida ociosa y onerosa de caballero rural, entregado en cuerpo y alma a los caballos y los deportes. Toda esta novela está imbuida de una nostalgia sincera por un mundo que desapareció con la guerra, pero el tono nunca llega a ser lastimero gracias al humor ácido y la lucidez del autor sobre la frivolidad de esa forma de vida. Ésta llega a un abrupto final con el estallido de la guerra y la inmediata decisión de Sherston de alistarse. Pasa el final de 1914 y casi todo 1915 en las barracas cerca de Liverpool, hasta que es enviado a Francia.

Siegfried Sassoon.

Memoirs of an Infantry Officer (1930) se dedica por completo a describir la vida en las trincheras y las breves salidas on leave en que regresa a Inglaterra. El retrato es fiel, preciso, y se revuelve entre dos tipos de sentimiento: la camaradería y sentido de propósito de la actividad bélica, por un lado, y el sinsentido, crueldad, aburrimiento y sordidez de la misma, por otro. Sherston se revela como un oficial competente y temerario. Enferma y convalece en Inglaterra, pero regresa a tiempo para el comienzo de la Batlla del Somme (1 de julio de 1916), durante la cual lleva a cabo una acción heroica y peligrosa tras la cual es herido en el hombro. Durante su convalecencia en la casa de una noble (en realidad Ottoline Morrell) se involucra con pacifistas como Bertrand Russell y, aunque discrepa de ellos, lo convencen de llevar a cabo una locura: protestar públicamente, no contra la guerra per se, sino contra la conducción de los líderes políticos y militares. Esta es la acción más famosa en la vida de Sassoon: envía una carta a sus superiores, se publica en los diarios y se lee en el Parlamento. Sherston está a punto de la corte marcial cuando su amigo David Cromlech (Robert Graves) maniobra para que lo manden a un hospital para oficiales con shell shock.

Criaglockhart, el hospital psiquiátrico donde estuvo internado Sassoon

Sherston’s Progress (1936), clara alusión al “Pilgrim’s Progress” de Bunyan, comienza con el retrato cariñoso y elogioso del Dr. William Rivers (personaje central también de la trilogía de Pat Barker), el gran neurólogo, psiquiatra y antropólogo que lo trató en Craiglockhart y que fue la única figura paterna en la vida de Sassoon. El centro de esta novela es el debate interno de Sherston, que culmina con su regreso al frente. Los últimos cuatro meses de su actividad bélica se narran en forma de diario, y terminan cuando, en una acción imprudente, Sherston recibe un balazo en la cabeza que lo saca de la guerra.

Proust, por supuesto, está en un nivel superior a todos los demás en cuanto a la calidad literaria y profundidad filosófica de sus memorias, pero en el escalón inmediato debe situarse esta obra maestra de la remembranza, de la recuperación de la memoria y de un tiempo ido para siempre. Toad la obra está unida por la mirada retrospectiva de un Sassoon que nunca olvida desde qué época escribe, así como por un sentido del humor variado y penetrante, que alcanza niveles magistrales en uno de los últimos capítulos, “Liverpool and Limerick”, justo antes de volver por última vez al frente, en el que narra las aventuras equino-alcohólicas de “The Mister” y Kegworthy, y que podría ser un cuento independiente. Un rango expresivo amplísimo, una prosa fluida y elegante, un poder de evocación asombroso y una lucidez notable, hacen de este libro uno de los mejores en su género, y de hecho una gran obra literaria.

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