Era eso o la muerte: Cenizas y Diamantes, de Jerzy Andrzejewski.

La ciudad de Ostrowiec. www.samorzad.gov.pl
“¿Sobre qué cimientos se alzaba la victoria? Sobre las ruinas y las tumbas, sobre el ultraje a la dignidad humana, sobre un ejército de minúsculos enanos, envilecidos, heridos, envenenados por el miedo y por un enfermizo deseo de vivir a toda costa…”.

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CENIZAS Y DIAMANTES. Jerzy Andrzejewski. Alba. Barcelona, 2008 (1948, edición de 1954). Traducción de Katarzyna O. Sonnenberg y Sergio Trigán. 450 pp.

Esta novela fue una de las primeras en plasmar la situación política, social y anímica en que se encontró Polonia inmediatamente después de la rendición nazi. Lejos de significar la paz y la reconciliación, la salida de los nazis dejó al país momentáneamente huérfano, sin gobierno establecido y con los soviéticos avanzando. Polonia quedó dividida en facciones agrupadas en dos grandes bandos: la Resistencia (donde cabían liberales y conservadores), mayormente católica como lo era el país en general, y una minoría comunista, poco numerosa, pero esperanzada en el avance soviético, y que también había luchado contra los alemanes. Era literalmente una disputa por el futuro, pero con un resultado predeterminado por el reparto de Europa entre la alianza angloamericana y francesa, por un lado, y los soviéticos, por el otro. La acción se desarrolla en unos cuantos días de mayo de 1945, comenzando el sábado 5, en la pequeña ciudad de Ostrowiec, al sur de Varsovia.

Jerzy Andrzejewski (1909-1983). www.24-horas.mx

Dos obreros comunistas han sido asesinados junto al río. Pronto sabremos que fue por error, pues el objetivo era Szczuka, un alto dirigente del Partido Comunista, recién salido de un campo de concentración, que se encuentra de visita oficial en Ostrowiec. Szczuka ha evitado su encuentro con la muerte porque su guía local, Podgórski, se ha detenido a conversar con Alicja Kossecka, esposa del juez con el que el chico trabajaba como pasante antes de la guerra.

Conocemos a continuación a los Kossecki, que serán fundamentales en la trama. Anton, el juez, ha sido internado con nombre falso en Gross Rosen, el mismo campo done estaba Szczuka. Alicja ha pasado la guerra sobreviviendo a duras penas, con el marido preso y los hijos en la Resistencia. Ahora ha podido regresar a su casa, donde ya se encuentra Anton. Éste es un hombre de origen humilde que se ha labrado una carrera como abogado, solo y sin apoyo, a partir de su esfuerzo y perseverancia. De por sí severo y taciturno, ha regresado a casa sumido en el mutismo, receloso y solitario. El tercer grupo de protagonistas es una banda de partisanos anticomunistas, en la que milita Andrzej, hijo mayor de los Kossecki. Es este grupo el responsable del doble asesinato, y llegamos a conocer a cada uno de sus miembros, chicos de la clase media local. El encargado directo de asesinar a Szczuka no es uno de ellos, sino un forastero de 24 años, Chelmicki, que responde directamente a Andrzej. Chelmicki logra hospedarse en el hotel Mariopol, foco de escenas cruciales del relato. En ese mismo hotel se hospeda Szczuka. En el curso de esos días, Chelmicki comienza una relación con Krystyna, una chica de buena familia que trabaja como mesera en el bar del Mariopol.

Fotograma de la pleícula de 1958, dirigida por Andrzej Wajda. www.filmaffinity.com

Ingenuamente, Podgórski quiere reunir a los ex compañeros de Gross Rosen, pero antes tiene una conversación con Kossecki. Este hombre vive con miedo y remordimiento pues, para sobrevivir, se ha vendido a los nazis como carcelero. Era eso o la muerte. Kosecki intenta justificarse: entre la muerte y el delito, ¿qué hacer? “Hasta que la persona no se ve obligada a actuar, se puede engañar a sí misma sin límite”.

El surgimiento de la nueva Polonia está retratado con maestría en el curso de una larga secuencia, una francachela en el Mariopol en la que convergen los protagonistas y desde donde se dispara el desenlace. En el salón reservado se celebra un banquete para Szczuka, organizado por el alcalde Swiecki (comunista) y en concreto por su joven secretario, Drewnowski, epítome de la nueva era de espacios para oportunistas amorales: “Un nuevo mundo estaba emergiendo… a partir de pequeños residuos… el destino favorecía a los osados”. La cena nos va permitiendo conocer a los distintos tipos entre los vencedores: periodistas corruptos, policías, comisarios, políticos trepadores, asesinos. Kalicki, un viejo camarada de Szczuka, socialista no comunista, es uno de los pocos lúcidos: zar o URSS, Rusia siempre será imperialista (como vemos aún en nuestro tiempo); los comunistas destruirán Polonia. Observando la grotesca parranda, el joven e idealista Podgórski reflexiona decepcionado: “¿Sobre qué cimientos se alzaba la victoria? Sobre las ruinas y las tumbas, sobre el ultraje a la dignidad humana, sobre un ejército de minúsculos enanos, envilecidos, heridos, envenenados por el miedo y por un enfermizo deseo de vivir a toda costa…”.  Los muertos están mejor que los vivos.

Tropas soviéticas en Polonia, 1945. www.muzeum1939.pl

Al lado del salón, en el bar, se desarrolla otra secuencia que nos presenta a la vieja nobleza polaca, a los disolutos críos de los ricos y a otros personajes, mezclados con los conspiradores que planean el asesinato de Szczuka. En paralelo, otros conspiradores siguen trabajando, pero muchos comienzan a tener dudas.

Los dos días siguientes todo se acelera: los conspiradores discuten, Szczuka sigue su visita, Chelmicki y Krystyna se enamoran y hacen planes, pero la suerte está echada para todos: los asesinos, los amenazados, los leales, los traidores y los oportunistas. La novela está construida de manera armónica y efectiva, con una técnica cinematográfica que nos permite ir siguiendo las pistas de la trama. Hay cambios de ritmo que alternan las secuencias de acción con diálogos entre los protagonistas, que revelan lo sentimientos imperantes: dudas, miedo, remordimiento, confusión, venganza. La trama va rebotando entre sus distintos puntos focales: el Mariopol, la casa de los Kossecki, la guarida en el bosque, la plaza central. Es una novela de suspenso en la que lo que está en juego no es sólo el destino de unos personajes, sino el de una nación. Magistral.

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