Rebeldes Ricos y Rebeldes Pobres: Últimas Tardes con Teresa, de Juan Marsé.

El barrrio de El Carmel. Barcelona, 1950's. Pinterest.
Marsé es el novelista por excelencia de la Barcelona del franquismo. Esta, una de sus mejores, explora las barreras a la movilidad social, pero es también una gran historia de amor, sin complacencias.

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ÚLTIMAS TARDES CON TERESA. Juan Marsé. Penguin Random House. Barcelona, 2016 (1966). 440 pp.

Esta es una de las novelas emblemáticas de Barcelona, que contrasta los barrios ricos y los balnearios de playa de lujo, con las miserables aglomeraciones de chabolas del Monte Carmelo. La acción transcurre en la segunda mitad de la década de 1950, en pleno apogeo del franquismo. Es una especie de neorrealismo español que desmenuza el conflicto generacional y de clases.

El preámbulo nos muestra de lejos a una pareja joven, ella elegante y él no, que camina envuelta en el confeti de una verbena, a las 4 de la mañana, con el primer viento del otoño. Luego, al comenzar, la historia nos pone en la noche de fiesta del 23 de junio de 1956: Manolo, apodado “Pijoaparte”, se cuela en una elegante fiesta, en un jardín con alberca. Observa a una bella chica rubia que está junto a la piscina con una amiga morena, también atractiva. Cuando la rubia desaparece, Manolo se liga a la morena, Maruja, a la que cita para el día siguiente. Increpado por los anfitriones, logra escabullirse. Maruja no acude a la cita.

Juan Marsé (1933-2020). Wikipedia.

Manolo continía con su vida de ladrón de motos, las cuales vende a un extraño personaje, un viejo alcohólico que vive en una casona destartalada con su supuesta sobrina, la Jeringa, una niña de 15 años enamorada de Manolo, y que juega un papel crucial hacia el final de la trama.

Meses después, en una playa lejana junto a Blanes, Manolo encuentra a Maruja con una mujer mayor, que le reclama haber invadido su propiedad. Por la noche, Manolo se mete a la habitación de Maruja y hace el amor con ella, pero al despuntar el día se da cuenta de que Maruja es la criada de la casa. El romance clandestino prosigue durante varios meses, hasta que una noche Manolo se asusta al pensar que la chica está muerta y huye. Esa tarde, al abordar una lancha para ir a pasear con Teresa Serrat (la rubia) y su novio Luis, Maruja se ha dado un golpe en la cabeza. Al día siguiente, al verla inerte, la internan en una clínica privada.

Playa de Blanes, Girona. www.rentalia.com

Teresa está al tanto del romance, pero no los delata por dos razones: quiere mucho a Maruja, con la que se ha criado y a la que trata como amiga (por eso la lleva a sus fiestas) y es una niña rica pero “progre”, que ya ha sido detenida por participar en manifestaciones. Cuando se da cuenta de la gravedad de Maruja, que está en coma, busca a Manolo, pensando que querrá visitarla. Teresa y Manolo desarrollan una rutina ese verano: visitan a la chica y luego ella lo lleva a casa en su auto deportivo, pero antes pasean o van a tomar algo. Por supuesto, se van enamorando.

Maribel Martín (Teresa) y Patricia Adriani (Maruja) en la película de 1984, dirigida por Gonzalo Herralde. www.cine-de-literatura.com

Este romance ilustra las fantasías de los burgueses “progres” sobre los proletarios: Teresa idealiza a Manolo (al que cree obrero) como un luchador social con conciencia de clase. Nada más alejado de la verdad. Manolo es un andaluz con una historia de bastardía y miseria, que sufre la discriminación de los catalanes. Se dedica al robo y envidia a los ricos, pero jamás ha leído una palabra de marxismo. Además, es guapo y atrevido. Teresa lo mezcla con sus amigos, de los cuales se va desencantando al grado de romper con Luis, el novio snob y arrogante que se siente líder de la juventud de “izquierda”. Contra la voluntad de Manolo, insiste en que él también la lleve a su ambiente, hasta que una noche de terror, en un baile de barrio, se da cuenta del verdadero carácter del proletariado. Acosada, casi violada por un borracho, y pocos días después testigo de una golpiza brutal que unos rufianes le dan a Manolo, se enamora de él ya no como obrero, sino como hombre. Mientras tanto, Maruja sigue en coma, Manolo está en serios problemas, y Teresa trata de encontrarle un empleo, pero esas cosas no son fáciles: la distancia social es muy grande. Una de las mejores novelas españolas del siglo XX.

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