La comedia de la guerra: The Adventures of Simplicius Simplicissimus, de H.J.C. von Grimmelshausen.

La Batalla de Magdeburgo, de 1631. Cuadro de Peeter Meulener. www.the-past.com
La primera novela en lengua alemana es un paseo frenético, hilarante y brutal por la etapa final de la Guerra de los Treinta Años, primera conflagración general y útima guerra de religión de Europa. El personaje fijó el tipo del hombre común atrapado en el desastre, y tuvo hijos literarios com el Buen Soldado Svejk.

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THE ADVENTURES OF SIMPLICIUS SIMPLICISSIMUS. Hans Jakob Christoffel von Grimmelshausen. Penguin. London, 2018 (1669). Traducción de J. A. Underwood. Introducción de Kevin Cramer. 462 pp.

La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) ha sido, en términos proporcionales, la más destructiva de la historia de Europa. Tan sólo en Alemania, cerca del 30% de su población murió directamente a causa de ella, mientras que en la Primera Guerra Mundial la cifra fue de 6% y en la Segunda el 5.5%. Fue una guerra civil y religiosa que involucró a casi todas las naciones de Europa occidental y central, y que al final dejó el mismo status quo del principio, así como una profunda herida en la psique germánica; un resentimiento y aislamiento que, según historiadores como Isaiah Berlin, dieron luego lugar a los aspectos más nocivos del Romanticismo.

HJC von Grimmelshausen (1621-1676). Alamy.

Esta novela, quizá la primera obra del género en lengua alemana, es una épica picaresca, una proto-bildungsroman (o “novela de formación”), y una historia de la guerra desde la perspectiva de un hombre común atrapado en ella. Grimmelshausen, el autor alemán más leído del siglo XVII, fue un protestante de Hesse que, muy joven, fue hecho prisionero por el Impero Romano-Germánico, se convirtió al catolicismo y luchó de ese lado. Aunque el narrador tiene paralelismos con el autor, de ninguna manera se trata de una novela autobiográfica. Lo interesante, además del panorama histórico, es que la novela logra ser, al mismo tiempo, una de las más violentas y más cómicas de la literatura, con un humor negro, salvaje y despiadado que oculta un profundo mensaje humanista.

El narrador comienza con una burla de los linajes de alcurnia: en realidad es un niño campesino de las montañas Spessart, completamente ignorante, incluso de la religión, y que ni siquiera sabe su nombre. En 1634, a los diez años, es pastorcillo, como tantos héroes bíblicos y mitológicos, dioses griegos y reyes persas. Cuando unos soldados queman su casa y violan y matan a su familia, el chico huye al bosque, donde es adoptado por un ermitaño que lo educa, lo vuelve cristiano y le deja una herencia de sabiduría y moralidad que la guerra destruirá.

Bosques de las montañas Spessart. Wikipedia.

Dos años después, el ermitaño muere y el chico, nombrado “Simplicissimus” por él, se refugia con un cura protestante en la ciudad de Hanau, donde es colocado como paje del gobernador, el escocés James Ramsay, quien le encuentra un curioso parecido con su difunta hermana. Entre pasajes escatológicos, el nuevo converso no ve por ningún lado la ética cristiana por la que supuestamente luchan los combatientes. Lujuria, glotonería, arrogancia y servilismo, y una crueldad infinita los caracterizan. Los soldados, según su conveniencia, luchan con católicos y protestantes alternativamente. Priva la hipocresía.

Pronto, Simplicius es nombrado bufón, el papel que más le conviene para eludir la guerra: “Mi intención, verán, fue siempre hacer ver como idiotas a los que creían estarse burlando de mí… estaba decidido a hacer mofa de cada vanidad y estupidez, algo para lo que ni muevo estado era ideal”. Insolente, explica al gobernador por qué no desearía cambiar de situación y ser como él. Lejos de ofenderse, el gobernador empieza a respetarlo y le da privilegios, pero entonces es raptado por unos croatas.

El pueblo de Hanau en la actualidad. www.frankfurt-rhein-main.com

Así comienza un largo periplo, con incontables aventuras que le significan, a veces el poder y la gloria, y otras la humillación y la miseria.  Simplicius será otra vez bufón; luego legendario bandido y jefe militar (el Cazador, que aterroriza comarcas y se vuelve mítico). Entre peripecias y cambios de fortuna, Simplicius se vuelve millonario, es llevado a una Noche de Brujas, es casi violado al disfrazarse de mujer, y recluta amigos como el comandante Herzbruder y el loco “Júpiter”, que se cree dios y se vuelve su conciencia moral.

Mapa religioso al terminar la guerra, con la Paz de Westfalia (1648). www.britannica.com

Se casa, es defraudado por un prestamista, se vuelve actor en París y luego prostituto de damas ricas, hasta que pesca la viruela y queda desfigurado. Vaga como médico milagroso, es capturado, esclavizado y rescatado. Se rencuentra con un antiguo colega y enemigo que lo recluta como bandido. Tras un periodo como (falso) peregrino a un santuario de Suiza, pasa un tiempo en Viena. De regreso a su tierra, se encuentra viudo, se vuelve a casar con una arpía, se arruina, encuentra a sus padres, descubre su verdadero origen, viaja al centro de la Tierra y, sobre todo, aprende la lección de vida. Porque, a final de cuentas, es una novela que se propone instruir en materia moral, sólo que lo hace de la manera más eficaz: no con sermones, sino con ejemplos que, para mayor virtud, conforman una historia a la vez espeluznante y regocijante, llena de acción, reflexiones y personajes inolvidables.

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Comentarios del artículo

Un comentario

  1. Excelente conocer de la primera novela alemana, de su autor Grimmelshausen y su protagónico Simplicius. Gracias Memo.

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