DIARY 1661. Samuel Pepys. ebookworms. London, 2011 (1893). Edición de Steven Algieri. Notas de Lord Braybrooks. 146 pp.
En el Diario de Pepys (1660-1669), 1661 es un año de estabilidad y consolidación. Ya vendrán la peste de 1665 y el incendio de 1666. Es Secretario de Actas de la Marina, vive en Navy House (junto a la Torre de Londres), está bien de salud y dinero. Sigue con una vida en constante, extenuante movimiento: de la casa a la oficina, a tabernas y visitas sociales, a inspeccionar barcos, a hacer negocios. El 3 de enero ve por primera vez a una mujer actuando: apenas unos años antes, en 1656, había aparecido la primera actriz profesional de Inglaterra, Mrs. Coleman. Por cierto, Pepys es asiduo al teatro, tanto que descuida su trabajo por ir casi todos los días, y se propone dejarlo, como con la bebida, sin poder desprenderse de ambas adicciones.

Otra novedad es los fanatiques, los Cuáqueros que organizan disturbios violentos; muchos son ejecutados y otros emigrarán a las colonias norteamericanas. El 12 de enero, de hecho, lo envían a Deptford a supervisar a los soldados que cuidan los muelles contra los revoltosos; Pepys se sorprende de su nuevo estatus y autoridad. El 30 de enero, aniversario de la ejecución de Carlos I, los cuerpos de los cromwellianos son exhumados, colgados y decapitados. En febrero conversa con dos capitanes que le narran historias de cuando fueron esclavos en Argelia, lo cual dice mucho sobre la situación del Mediterráneo en esa época.
Pasa mucho tiempo con sus dos colegas, los William Penn (padre del futuro fundador de Pennsylvania) y Batten, dos hombres mayores, nobles arrogantes y corruptos, a los que luego llega a detestar. Londres hierve en especulaciones sobre el matrimonio de Carlos II: que si se casó en secreto, que si se va a casar con tal o cual dama. Gran parte de su rutina consiste en servir a su patrón y tío, Edward Montagu (1625-1672), ahora Barón de Sandwich, y a su joven esposa (“My lady”), Jemimah, que tiene en gran estima a Pepys y a su aun más joven esposa, Elizabeth.

El 9 de marzo ocurre un acontecimiento geopolítico importante, la muerte de Mazarino en Francia. El 22 de abril, por fin, ocurre la fastuosa coronación de Carlos II en la catedral de Westminster. Pepys nos deja una maravillosa y detallada descripción del desfile y la ceremonia, a los que asiste como invitado de la Corona. Pepys, desde luego, termina completamente ebrio e inconsciente.
A partir del verano, se ve embrollado en la compleja disputa por la herencia de su tío Robert. Es un caos de visitas a Brampton, Cambridge y otros lugares; negociaciones con los hijos de la mujer de Robert, ya muerta, de su primer matrimonio, que afirman tener derecho a fuertes sumas producto del contrato matrimonial. Uno de ellos, Thomas Trice, será la némesis de Pepys, un hombre ambicioso y testarudo con el que tiene una relación muy curiosa de amistad-enemistad, sociedad y pleitos.

Un preludio de la peste asoma en forma de una misteriosa epidemia, “some kind of fever”, que cobra muchos muertos y causa pánico. Algo curioso es que un tal capitán Holmes le muestra un extraño simio traído de Guinea: “Soy de la opinión de que debe ser posible enseñarle a hablar o a comunicarse por signos… tal vez es un monstruo producto del cruce de un hombre y una hembra de babuino”. Quizás haya sido un gorila.
Pepys llega luego a despreciar la corte: vulgaridad, alcoholismo, depravación: “No veo alegría ni satisfacción por ningún lado, entre ninguna clase de gente”. Termina el año preocupado por su tren de gasto y diversiones. Pronto vendrán tiempos mucho peores.

