Hay un Mundo Mejor: La Mano de la Buena Fortuna, de Goran Petrovic.

Belgrado desde el río Sava. www.roughguides.com
Los libros y los sueños, íntimamente ligados, proveen a la gente una ruta de escape y consuelo en tiempos de guerra, pobreza y dolor. Pocos mundos tan atractivos, pocas situaciones tan envidiables, como los que nos presenta Goran Petrovic en esta novela balsámica.

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LA MANO DE LA BUENA FORTUNA. Goran Petrovic. Sexto Piso. México, 2012 (2000). 293 pp.

En esta novela, una fantasía onírica y libresca ambientada tanto en Belgrado como en los lugares imaginarios de los deseos de los protagonistas, el joven estudiante Adam Lozanic, corrector de pruebas, recibe el encargo de corregir un libro, de acuerdo con las instrucciones del misterioso cliente. Entre las penurias de su precaria existencia, Adam se aplica al trabajo, consciente del don que posee: transportarse “físicamente” al libro y habitarlo.

Mientras tanto, la joven Jelena consigue empleo como dama de compañía de una vieja señora, Natalia Dimitrijévic, con la cual lee en voz alta el mismo libro. Ambas poseen el don, que les permitirá encontrarse con Adam. Los encuentros ocurren en una casa maravillosa, rodeada por un inmenso jardín, cuya descripción es todo lo que contiene el libro.

Goran Petrovic. Kraljevo, 1961. www.mascultura.mx

La historia dentro de la historia es la vida del autor, Anastas Branica, un huérfano de padre cuya madre se casa con un rico empresario que lo atormenta. Tímido, Anastas no tiene amigos y se refugia en los libros hasta que comienza a habitarlos, regresando a casa con las marcas de sus aventuras. Estudiante en París, es empleado durante la Primera Guerra Mundial para “habitar” los documentos enemigos y guiar al ejército. Al regresar a Belgrado, conoce en un libro a la bella Nathalie Houville, quien vive en la misma ciudad, prometida al jefe de su padre, ingeniero de minas. Los dos se enamoran y Anastas comienza a escribir un libro en el que va construyendo la casa y el jardín para que ambos puedan disfrutar su amor ahí, ya que en la vida “real” es imposible. Anastas contrata a los mejores arquitectos, jardineros, muebleros y decoradores para diseñar el lugar, y en el camino se gasta la herencia de su padrastro, mientras a su alrededor transcurre la historia de Yugoslavia con todos sus avatares.

Mansión campestre en Serbia. www.jamesedition.com

La estructura de “mueñca rusa” permite a Petrovic narrar, desde un punto de vista muy particular, la historia yugoslava y retratar las vidas de Adam, Jelena y Natalia en el Belgrado de comienzos de los 1990 (y de la guerra terrible de esa década). En realidad, son dos historias de amor, paralelas y fantásticas, que tienen el encanto de enmarcarse en un mundo onírico, de escape de la hostil realidad, en el que los libros son la puerta y el medio para la vida de la imaginación y la realización de los sueños imposibles.

Es una noveloa realmente encantadora, bien escrita, luminosa y nostálgica. Los personajes se vuelven entrañables en toda su ingenuidad, valor y soledad. El poder descriptivo es notable, tanto en la Belgrado de las distintas épocas, como en la casa y el jardín. Un magnífico ejemplar de la literatura serbia contemporánea.

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