Otro Dictador Venezolano: Oficio de Difuntos, de Arturo Úslar Pietri.

Imagen de los LLanos de Venezuela. www.journeylatinamerica.co.uk
América Latina aportó a la literatura el subgénero de la "novela sobre dictadores", que ha dado magníficos ejemplares. Este es uno de los más equilibrados y sobrios, con una prosa precisa y penetración psicológica.

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OFICIO DE DIFUNTOS. Arturo Úslar Pietri. Fundación Casa A.U.P. / Atilibros. Caracas, 2105 (1976). 297 pp.

Biografía novelada de Juan Vicente Gómez, dictador de Venezuela entre 1908 y 1935. Seguramente por razones políticas o para evitar demandas de los descendientes de Gómez, Úslar decidió cambiar los nombres de sus personajes, pero hasta donde entiendo los hechos narrados corresponden a la realidad (los públicos, claro está). La familia de Úslar conoció y trató a Gómez, lo que le da verosimilitud mayor al relato. En la novela, que utiliza el “estilo libre indirecto”, el dictador se llama Aparicio Peláez. Vive en las montañas fronterizas con Colombia y, muy joven, pierde a su padre, con lo que se convierte en jefe de la familia. Aunque Venezuela vive en un estado constante de agitación política, con continuos alzamientos y golpes de estado, Peláez vive alejado de la política en su remota provincia, dedicado a acrecentar su fortuna. Es un hombre trabajador y austero que se lleva a una mujer casada y con hijos y la instala en una casa de la ciudad vecina. Tendrá varias mujeres, pero sin casarse nunca ni cohabitar con ellas (es más bien misógino).

Juan Vicente Gómez. Wikipedia.

Al ir aumentando su posición social e influencia, entra en contacto con un tal Prato (Cipriano Castro), hombre mercurial, excesivo y ambicioso que lo involucra en un levantamiento armado que fracasa. Tienen que huir y establecerse con sus familias en Colombia, donde Peláez rehace su fortuna.  Sin embargo, se ha atado políticamente a Prato y no le queda más remedio que acompañarlo cuando una vez más, aprovechando una oportunidad, éste cruza la frontera y se lanza sobre Caracas. Esta vez tienen éxito y Prato se instala en la presidencia. Peláez es vicepresidente y jefe del ejército, lo que inmediatamente lo obliga a reprimir otros levantamientos y lo pone en la mira de los conspiradores. Mientras Prato se dedica al lujo, la bebida y las mujeres, Peláez se va consolidando con una rutina espartana y vigilancia permanente, al tiempo que finge impericia política. El gobierno de Prato es un desastre, pero pronto enferma y es forzado a irse a Alemania para ser intervenido. Peláez da entonces un golpe incruento y se convierte en presidente. Gobernará los siguientes 27 años, a veces directamente y a veces por medio de peleles. Casi siempre habita una modesta casa en un pueblo cerca del mar, desde donde manipula la política nacional con mano de hierro y astucia. Pacifica el país sin clemencia, derrota a sus enemigos e instaura un régimen oscurantista (pero laico), represor y estático. Absolutamente pragmático, cerril e inculto, Peláez se guía por su agudo instinto, quitando y poniendo piezas, anticipándose a los ataques y manteniendo siempre la lucidez y el control. Poco a poco va sufriendo tragedias personales: traiciones de amigos y familia, la muerte de su hijo predilecto, enfermedades y desilusiones, pero se conserva incólume. Su final tarda en llegar, pero lo encuentra a pie firme.

El río Arauca, frontera entre Venezuela (izq) y Colombia (der). www.ipsnoticias.net

La novela no está desarrollada de manera lineal. En realidad, el personaje central, o por lo menos axial, es el padre Alberto Solana. La novela comienza cuando este cura recibe una llamada anunciándolde que será el encargado del oficio de difuntos del dictador, que acaba de morir. Ya hay disturbios en las calles. Solana tiene un ataque de pánico al mismo tiempo que comienza a recordar su historia de cura renegado, rebelde político, alcohólico y mujeriego patético, que sirve de contrapunto a la historia del dictador. Los flashbacks se extienden en períodos de narración omnisciente, pero en cada cambio de etapa regresamos al cura y sus recuerdos. Esta técnica permite tomar perspectiva sobre la vida política venezolana y abre el foco para iluminar los efectos de la lucha por el poder y la dictadura.

Caracas, 1910. Plaza Bolívar. Wikipedia.

El gran acierto de Úslar es nunca juzgar a sus personajes. Es un esfuerzo por analizar, describir y comprender, no por justificar o atacar. No hay juicios de valor, el autor no editorializa ni cae en panfletos. Controla muy bien su prosa, sobria, dura y austera como el dictador. Éste se nos aparece, no como un monstruo ni un loco, sino como un hombre simple pero astuto y lúcido, que entra a la política por casualidad y poco a poco se convence (con buenas razones para ello) de que es indispensable para la estabilidad de su patria, cueste lo que cueste. Una gran novela biográfica, sólida y bien escrita.

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Comentarios del artículo

7 comentarios

  1. Gracias Memo. Novela biográfica. Pero llama.la.atencion que Úslar haya decidido relatarla con los.recuerdos del.cura Solana. Creo que ahí podría estar una clave para entender la narracion, sin que pueda considerarse «neutral». Gracias por esta recomendación.

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