La pesadilla recurrente: Cuentos Completos, de Franz Kafka.

Franz Kafka. Getty Images. www.thoughtco.com
Kafka supo que nuestro futuro, por primera vez en la historia, iba a ser dominado por oscuras burocracias impersonales. Es, por eso, el escritor central del siglo XX.

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CUENTOS COMPLETOS. Franz Kafka. Valdemar. Madrid, 2010 (1908-1924). Traducción de José Rafael Hernández Arias. 662 pp.

Excelente edición cronológica de los cuentos de Kafka, con notas al final para cada uno de los 83 textos incluidos, algunos de sólo un párrafo y unos cuantos de más de cuarenta páginas. El traductor aporta además un extenso prólogo de mucha utilidad, en el que explica los retos de la edición y traducción, y aborda aspectos centrales de la obra de Kafka, como su propia vida; la emancipación, el castigo y la pesadilla; el olvido de la Ley; el desarraigo y la fenomenología de la muerte.

En la colonia penal. www.facebook.com

Leerlos de corrido significa entrar a fondo en el mundo interior de Kafka, uno de los escritores más confesionales, reflexivos y reveladores de su psique que han existido. A diferencia de, por ejemplo, Flaubert o Faulkner, cuyas personalidades “desaparecen” tras el relato (o requieren mucha exégesis para ser descubiertas), Kafka transmite por medio de parábolas o fábulas sus traumas, pesadillas, temores e incluso paranoias, con un estilo veloz y agitado, febril, logrando sin embargo conectar con los miedos y la condición humana de las personas del siglo XX, proyectados hasta la actualidad. Es esta conexión lo que hace de Kafka el escritor central de su siglo. Este adjetivo no quiere decir que sea el “mejor” escritor (aunque ciertamente es de los mejores), ni necesariamente el más ambicioso, sino aquel que supo percibir y expresar mejor el entorno psicosocial en el que vivimos, el que mejor supo detectar las paradojas de nuestra civilización y el hecho de que, por primera vez en nuestra historia, estemos en manos de inmensas, inescrutables y todopoderosas burocracias (públicas y privadas) que nos vigilan, clasifican, descifran y exponen, vulnerando nuestra privacidad e intimidad y provocando la fascinación por exponernos y la desvergüenza o el terror ante las consecuencias.

Casa de Franz Kafka en el no. 22 del Callejón del Oro, Castillo de Praga. www.prague.net

Los cuentos de Kafka no “ocurren” en ningún lugar en particular, sino en nuestra mente. Esta no es literatura bucólica, ni urbana, ni social, ni política, ni de ningún género reconocible. No es romántica ni realista, ni fantástica ni “experimental”. Ni siquiera es existencialista o surrealista. Es la literatura de un hombre alienado de cualquier sentimiento de identidad, de un hombre rodeado y perseguido, incapaz de comunicarse en un mundo impersonal, frío, inefable y hostil.

Barrio judío de Praga. www.gettingstamped.com

Los primeros textos son apenas esbozos de sus temas y estilos, momentos misteriosos como “Gente que viene a nuestro encuentro” o “El timador desenmascarado”. “La condena” es el primer cuento largo que se puede “entender” mejor (si tal cosa es posible) después de haber leído la Carta al Padre. Tras leer este cuento, no cabe duda de la importancia de su (mala) relación paterna para la psique atormentada de Kafka. “El fogonero” es el primer capítulo de la novela América, que leí recientemente. “La metamorfosis” es, por supuesto, el más conocido y uno de los más perurbadores. “En la colonia penitenciaria” es quizá el más explícito sobre la realidad de las burocracias, fábula con un terrible humor negro sobre los totalitarismos que se cernían sobre el mundo entonces y que parecen querer volver ahora. “El cazador Gracchus” es el judío errante, un proto-zombie con raíces helénicas que vaga entre la vida y la muerte, un texto que en cinco páginas establece un mito moderno. “Chacales y árabes” es una maravilla onírica abierta a múltiples interpretaciones. “La construcción de la muralla china” es otra fábula sobre la modernidad global, o sobre lo que cada quien detecte, obra maestra del cuento. “Informe para una academia” es sobre el judaísmo, el colonialismo o simplemente sobre el poder y la dominación y sus efectos sobre los dominados. “La verdad sobre Sancho Panza” le hubiera encantado a Cervantes y es, en un párrafo, todo un ensayo sobre el Quijote. “Un artista del hambre” es una sátira del espectáculo y la fama, amarga y cruel pero con un final desconcertantemente simple. “Investigaciones de un perro” es un monumento a la alienación y la soledad. “La guarida” es el texto más febril y paranoico de la literatura.

Una de las obras más importantes, estrujantes y enigmáticas de uno de los autores más excéntricos y relevantes de la historia.

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