Lealtades en conflicto: The Human Factor, de Graham Greene.

Century House, sede de los servicios de inteligencia británicos 1964-1994. www.reddit.com
Como Antígona, Maurice Castle se enfrenta a fuerzas irreconciliables que exigen lealtad: la razón de Estado y la familia.

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THE HUMAN FACTOR. Graham Greene. Penguin. London, 2008 (1978). 268 pp.

Aunque esta novela está escrita con la factura impecable habitual en Greene, con la meticulosa atención al detalle, las frases irónicas e incisivas, la exploración en la psique del protagonista y la construcción cuidadosa, más la astucia en la intriga propia de un buen thriller de espionaje, no suele incluírsele entre sus obras maestras. Debe haber una razón: a diferencia del sacerdote alcohólico de El Poder y la Gloria y de Scobie en The Heart of the Matter, el protagonista de esta obra, Maurice Castle, no se debate entre la fidelidad a su fe y a su deber y la congruencia con sus sentimientos e impulsos. Castle tiene sus lealtades muy claras. Tampoco, a diferencia de Brighton Rock, se trata de un retrato del Mal, sino que es simplemente la historia de un hombre normal atrapado entre las fuerzas irreconciliables de la geopolítica, en este caso las de la Guerra Fría.

Graham Greene en 1978. www.theguardian.com

Castle ha sido muchos años empleado del MI-6, el servicio de inteligencia exterior del gobierno británico. Cuando estuvo asignado a Sudáfrica se enamoró de una mujer negra, Sarah, embarazada de otro hombre. El romance desata la furia del gobierno sudafricano en pleno apartheid, cuyo servicio secreto, BOSS, persigue a Sarah por violar las leyes raciales y amenaza a Castle. Con ayuda de los comunistas, ambos logran escapar a Londres, donde Castle es asignado a la oficina para África oriental, responsabilidad que comparte con Davies, un joven bebedor, apostador, soltero y poco confiable. Castle, Sarah y el niño viven en Berkhamstead, en el campo, donde a veces reciben a Davies, con el que tienen amistad.

The Human Factor. Nicol Williamson, Iman, 1979. ©MGM. Dirigida por Otto Preminger, guion de Tom Stoppard. www.cineaste.com

Al comienzo de la novela se ha puesto en marcha un operativo de seguridad, pues se sospecha que de la Oficina para África oriental se está filtrando información a la URSS. La investigación es conducida por Daintry, un divorciado solitario y escrupuloso, el cual está a las órdenes de Hargreaves, un noble millonario con un alto cargo en el MI-6, y el Dr. Percival, un cínico amoral. Davies es el sospechoso natural, y pronto Hargreaves y Percival debaten qué hacer con él. Daintry no está del todo convencido y aconseja seguir la vía legal, que para los otros dos tiene el inconveniente de la publicidad. Castle comienza a temer que su pasado lo alcance, poniendo en riesgo a su familia, su libertad e incluso su vida, pero al mismo tiempo Daintry busca su amistad. Cuando Davies muere misteriosamente, Castle sabe que se acerca el fin de su carrera.

Fotograma de la película de Otto Preminger, con Derek Jacobi a la derecha.

Como en todo thriller, la trama es enredada y veloz, no así el fondo moral en este caso, ni la prosa de Greene, que avanza pausadamente y desarrolla las vueltas de tuerca sin aspavientos, en giros necesarios e inevitables. Como el espía experimentado que es, Castle prepara cada paso con cuidado, pero poco a poco se va dando cuenta de que no puede ganar la partida y comienza a quemar sus naves, tratando solamente de salvar a Sarah y a su hijo.

Para una novela relativamente breve, es sorprendente la profundidad que logra Greene en cada personaje. La novela, al no avanzar de manera lineal sino en zigzag, nos va presentando a cada uno en su hábitat, revelando su mente y sus motivaciones. Si Hargreaves es solamente un alto funcionario aristócrata, que delega tareas y confía en sus colaboradores, Percival es un psicópata disfrazado de estadista y hombre de ciencia, un irresponsable que admite jugar el juego del espionaje por pura diversión. Davies es su víctima inmediata. Daintry es un hombre desafortunado y abandonado, que se aferra a la ética pero que también sale derrotado frente a la paranoia y la irresponsabilidad política. Castle hace lo que hace por gratitud y lealtad, no por traidor a la patria (en la que no cree) ni por ideología (pues tampoco cree en el comunismo). Su situación no tiene remedio. El único personaje que cree en algo es el librero misterioso, Halliday, pero tristemente está equivocado.

Una de las mejores novelas de espionaje, centrada en la lealtad personal como valor supremo.

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Comentarios del artículo

5 respuestas

  1. Una vez más, Guillermo, gracias por esta magistral reseña. ¿Sabes? Me son muy útiles y agradables. Honrando autores de obras y reseñas, las comparto con amigos lectores; ellos y yo, te felicitamos, agradecemos y esperamos la próxima. 👋🙏🏻📚🤗

  2. Una vez más, Guillermo, gracias por esta magistral reseña. ¿Sabes? Me son muy útiles y agradables. Honrando autores de obras y reseñas, las comparto con amigos lectores; ellos y yo, te felicitamos, agradecemos y esperamos la próxima. 👋🙏🏻📚🤗
    Lo acabo de escribir.

  3. Guillermo, un buen comentario, llegando a un argumento de la novela y de paso a la película con sus protagonistas, dándole un buena perspectiva de cómo es la obra y sus estados emocionales, felicitaciones amigo desde Perú que te tiene presente…

  4. Gracias Memo por esta reseña sobre un tema que resulta apasionante: las tareas de los servicios de inteligencia y las lealtades. La comparto.

  5. Me encantó la novela cuando la leí. Era mi época en la que estaba inmersa en el mundo del espionaje. Ya sabes cómo es eso.
    La volveré a leer con mayor deleite.
    ¡Gracias!

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