Los comienzos de la modernidad poética. LAS FLORES DEL MAL, de Charles Baudelaire.

Baudelaire. Pinterest
El 9 de abril de 2021, hace doscientos años, nació Charles Baudelaire, considerado el primer poeta moderno.

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LAS FLORES DEL MAL / LES FLEURS DU MAL. Charles Baudelaire. Hiperión. Madrid, 2015 (1857-1861). Edición bilingüe. Traducción de Jesús Munárriz. 422 pp.

Esta es la obra inaugural de la modernidad poética. No del “modernismo”, puesto que Baudelaire se apega al metro y la rima, pero sí de la modernidad en cuanto a la temática, el tono, la perspectiva y el desafío frontal a la hipocresía y a la moral burguesa. Poesía ya plenamente urbana, que busca la belleza no tanto en la Naturaleza de los románticos, como en los divanes de los burdeles, las buhardillas de los proscritos y los callejones de los vagabundos. Es una poesía demoníaca, necrofílica y erótica que prepara el camino para Verlaine y Rimbaud. La estructura formal hace que resalte aun más la temática transgresora que arroja a la cara del lector: “-Hypocrite lecteur, – mon semblable, – mon frère!”. “Spleen et Ideal” anuncia el nacimiento del Poeta Maldito, que es como el albatros: torpe en tierra, grácil en el aire. Todavía hace un guiño al Romanticismo (anunciando el Simbolismo) en “Correspondences”, donde describe a la naturaleza como un templo en el que colores, olores y sonidos se comunican. En “Les Phares” presenta al arte y a la pintura como el mejor testimonio de nuestra dignidad en medio del horror. La belleza como valor supremo, venga de Dios o del Diablo. Algunos otros poemas parecen dirigidos a prostitutas: pecadoras, malditas, bellas e imprescindibles. “Une charogne” introduce temas inéditos en la poesía, como la belleza en la fealdad y el mal. Sus audaces amores son a la vez tiernos, sórdidos y satánicos. Lo obsesiona la muerte que se lleva la belleza, así como las tumbas y las tinieblas, pero no como a los románticos, sino de forma más cruda. Lo mismo ocurre con el alcohol y el opio. Algunas piezas, sin embargo, son dulces y melancólicas. Cinco poemas más de la primera parte son muy notables: “Le Chat”, el gato como animal del poeta; “Franciscae mea laude”, en latín; “Une gravure fantastique”, casi simbolista, una especie de grabado de Durero apocalíptico; “Le mort joyeux”, desafiante, iconoclasta, materialista, un espléndido soneto dodecasílabo; y “Spleen”, uno de los más modernos, en el que esboza el Surrealismo. El poema LXXV, “Spleen” (otro del mismo nombre) y el LXXIX, “Obsession”, son centrales en su obra y verdaderas obras maestras. Finalmente, “L’Irrémédiable” aborda de manera inusitada, con metáforas satánicas, la conciencia del Mal.

Las Flores del Mal, primera edición

La segunda parte, “Tableaux Parisiens”, se centra en la gran ciudad. “Paysages” retrata los exteriores e interiores de la ciudad. “Le Cygne” es una elegía al París desaparecido por las obras del Barón Hausmann. En todos estos poemas, el flâneur, invención de Baudelaire, se pasea sin rumbo fijo. En magistrales elegías conmovedoras, empáticas, generosas y a veces desgarradoras, observa viejos, viejas, ciegos, obreros, prostitutas, moribundos, jugadores y criados, los proscritos de la poesía. Lo hace con una gran variedad de metros y rimas. “Danse macabre” cuenta la historia de las relaciones entre la Muerte y los humanos. “Le crépuscule du matin” retrata un amanecer en París, en el París de las putas, los pobres, los juerguistas y los agonizantes. La tercera parte, “Le Vin”, es dedicado a esta bebida. “L’ame du vin” es el más alegre de sus poemas, y otros describen el vino de los traperos, del asesino, del solitario (un precioso soneto), de los amantes.

Quai Voltaire 19, París. Aquí vivía en 1857, cuando se publicó Las Flores del Mal. www.ch-baudelaire.de

La cuarta parte, “Fleurs du mal”, incluye “La destruction”: el mal en la poesía, el demonio interior, los impulsos inconfesables. Los otros poemas incluyen amantes asesinadas, mujeres condenadas (lesbianas, monjas lujuriosas), depravación y muerte. En el poema CXV, “La Béatrice”, describe a la antítesis de la Beatrice de Dante, y en el CXVI dice: “¡Ah, Señor! Concédeme la fuerza y el valor / de contemplar mi alma y mi cuerpo sin asco”. El CXVIII, “Le reniement de Saint-Pierre” es ya abiertamente blasfemo. Avanza hacia la subversión literal, la inversión de las estimaciones, con sus piezas sobre Satán, Abel y Caín, y la muerte de los pobres. La serie CXXVI, “Le voyage”, consiste en ocho poemas magistrales, ocho viajes dentro y fuera de la muerte. La edición incluye los poemas añadidos en ediciones posteriores a la primera, entre ellos los que originalmente fueron censurados.

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Comentarios del artículo

Un comentario

  1. Para la mayoría de los mortales, esta literatura está fuera de nuestro alcance, arriba de los niveles que habitamos. Yo en lo personal carezco del software para entender la poesía. Gracias por abrir esta ventana, Memo. Agradezco la oportunidad de poder asomarme a estos áticos de la cultura con tu reseña.

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