Persiguiendo a un fantasma: Nocturno Hindú, de Antonio Tabucchi.

Bombay (ahora Mumbai) de noche. www.jantakacs.com
Un escenario inusual para otro misterio que trasciende los límites del suspenso, al servir como guía para asomarse a la extrañeza del mundo.

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NOCTURNO HINDÚ. Antonio Tabucchi. Anagrama. Barcelona, 1987 (1984). Traducción de Carmen Artal. 110 pp.

Por una vez fuera de Portugal como escenario de sus relatos, Tabucchi nos lleva a un oscuro viaje por India; una travesía iniciática, misteriosa y literalmente oscura, pues todas las escenas ocurren de noche. El innombrado narrador visita India por primera vez, en busca de un amigo del que no se sabe nada hace un año. Tiene pocas pistas; la primera está en Bombay, en el “Barrio de las Jaulas”, un sitio miserable. Se hospeda en un hotel-prostíbulo de medio pelo, donde espera encontrar a Vimala Sar, una prostituta que le escribió una carta sobre Xavier, el amigo que busca. Por medio de Vimala, se entera de que su amigo “ya no era bueno”, que andaba en negocios raros, que estaba en Madrás y que algo tenía que ver con la Sociedad Teosófica.

Antonio Tabucchi (1943-2012)

Toda la noche, la chica le cuenta su historia con Xavier Janata Pinto, un hombre con antepasados en Goa. En su busca el narrador va descubriendo India, pero sólo de noche, lo que incrementa la otredad, el misterio, la extrañeza, tanto del país como de la peregrina empresa en que se ha embarcado. Este efecto se ve reforzado por el hecho de que el narrador no se molesta en darnos contexto; no conocemos más sobre Xavier ni sobre la historia de su amistad, no sabemos por qué lo busca o si el viaje tiene otra motivación. Solamente vamos siendo testigos del periplo y de las asombrosas e inquietantes escenas en que participa.

El narrador busca en un hospital, va a dar al hotel Taj Mahal y luego a la isla Elefanta; en un hotel junto a la estación de tren conversa con un jainista que va a Varanasi a morir. El narrador va a Madrás donde, en otro hotel, descubre unos papeles en un cajón de su cuarto; una mujer llama y sube a recoger esos papeles: es una ladrona que debe llevar dinero a Colombo y se ve forzada a pasar la noche con él. Ahí, en Madrás, el director de la Sociedad Teosófica le da una breve carta de Xavier, llegada desde Goa. La carta es enigmática y preocupante.

Madras de noche. www.economictimes.indiatimes.com

Rumbo a Goa, en el tramo a Mangalore, hay una parada nocturna, la escena más impactante y memorable del libro. Un chiquillo de diez años carga a su hermano de veinte, un ser monstruosamente deforme. Se trata de un arhant, un profeta jainista que va de templo en templo, leyendo el karma a los peregrinos. No puede, sin embargo, leer el karma del narrador, pues éste es “otro”, no tiene atma.

Goa de noche. www.thebluekite.com

De pista en pista va a dar a la biblioteca de un monasterio jesuita en Goa, donde conoce al padre Pimentel, un loco que se cree Afonso de Alburquerque, pero que le tiene preparado el archivo sobre Xavier, quien dice en un escrito: “Me he convertido en un ave nocturna”. Quizá en esa frase esté la clave del misterio, que todavía llevará a nuestro narrador a tener una conversación nocturna, en una playa, con Tommy, un refugiado del frío de Filadelfia; al hotel Mandori, donde finge ser un millonario exigente; al lujosísimo hotel Oberoi, en cuya terraza sostiene una conversación con una mujer, acerca de este mismo libro que estamos leyendo y que, como comprobamos en un final magistral, se va haciendo al mismo tiempo que el viaje.

El Oberoit Hotel en Goa. www.bobbymukherji.com

Tabucchi es uno de los mejores, más originales e inquietantes autores de fines del siglo XX, un autor que logra combinar un aparente realismo con metaficciones reflexivas y audaces, disfrazadas de novela política, policíaca o, como en este caso, de viajes. 

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