Aventuras en la Pobreza Urbana: La Busca, de Pío Baroja.

El Confidencial
La pobreza urbana es muy diferente de la rural. Los satisfactores están más a la mano, pero las condiciones de vida son más sórdidas y frustrantes. Esta novela refleja la pobreza urbana en Madrid, a principios del siglo XX.

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LA BUSCA. Pío Baroja. Salvat. Barcelona, 1971 (1904). 189 pp.

Esta novela, no sé si a su pesar, es heredera de una larga tradición que se remonta al siglo XVI (con el Lazarillo de Tormes, por ejemplo) y que siguió en el XIX con novelas como Misericordia, de Pérez Galdós: la picaresca española y, luego, madrileña, obsesionada con la pobreza, la sordidez y el crimen de la vida urbana. Una diferencia esencial es que Manuel, el protagonista de La Busca, no es un espíritu libre y aventurero por vocación, sino un pícaro por pura necesidad, un chico de carácter noble que aspira a la decencia y la estabilidad, pero que se ve atrapado por la miseria y la soledad en un círculo vicioso del que quiere ansiosamente salir sin encontrar la manera, aunque el final deja abierta la posibilidad.

Pio Baroja (1872-1956)
Creator: © Albert Harlingue / Roger-Viollet | Credit: Roger Viollet/Cordon Press

Publicada en 1904, la novela comienza describiendo la vida en una casa de huéspedes propiedad de la señora Casiana, en la que vive una verdadera corte de los milagros: un viejo avaro, un estudiante con aires de grandeza, empleados de comercio y tres prostitutas (abuela, hija y nieta). La criada de la casa es Petra, viuda venida a menos, que ha dejado en el campo a su hijo de doce años, Manuel. Echado del pueblo por inútil y rebelde, llega a vivir a la casa, de donde es corrido por tener una aventura con la sobrina de la dueña. Acomodado en el mísero taller de un zapatero, pariente lejano, Manuel se convierte en un vago pero, como queda dicho, no por gusto, sino porque todos sus conocidos son más o menos criminales, charlatanes o borrachos sin oficio ni beneficio.

Puerta de Hierro Madrid, 1904
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El cuerpo central de la novela consiste en la descripción de los habitantes de la vecindad donde vive Manuel, y las diferentes correrías y desventuras de éste en su compañía. Cantinuchas, tugurios, ferias, congregaciones de mendigos, crímenes, asesinatos pasionales y otros sucesos, van orillando a Manuel a buscar nuevos destinos. Éstos incluyen la tienda de comestibles del Tío Patas (que vive una relación promiscua con su mujer, el amante y la hermana de aquélla); la tahona donde trabaja Karl, un alemán alcohólico y poético; y finalmente la vida del sin hogar, durmiendo en las cuevas con pandillas de asaltantes, pasando hambres y, por temporadas, regenteando prostitutas menores de edad, hasta que es recogido por el señor Custodio, pepenador profesional de cuya frívola hija, la Justa, se enamora. Cuando la Justa se casa, Manuel abandona a Custodio y vuelve a la calle.

Casa donde murió Pío Baroja. Calle Ruiz de Alarcón, Madrid.

Baroja quita todo romanticismo o folklore a la vida pobre de Madrid, pero inevitablemente puebla este mundo con personajes coloridos, extravagantes, esperpénticos y casi fantásticos, en un marco naturalista a lo Zola. El libro mantiene el interés constante del lector con el entramado de estrambóticas aventuras particulares, llenas de personajes memorables.

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