La razón y la locura: MANIAC, de Benjamín Labatut.

Parte de la computadora MANIAC I. Wikipedia.
Es curioso cómo en, una misma persona, pueden convivir los extremos de razón lógica, formal, y de irracionalidad emocional y social. Este aterrador libro nos asoma a los abismos de la ciencia desvinculada de la sensiblidad.

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MANIAC. Benjamín Labatut. Anagrama /Océano. México, 2023. 391 pp.

El título del libro se escribe en mayúsculas porque son las siglas de la computadora desarrollada en 1951 por John von Neumann, que entre otras cosas se usó en la creación de la bomba H. Pero tiene un doble sentido, pues describe el estado mental del propio von Neumann y de las otras figuras cruciales de las matemáticas del siglo XX, cuyas trayectorias revisa el chileno Labatut en esta novela-crónica-historia-ensayo. Obra que no podía ser más oportuna, al aparecer en los albores de la explosión de la inteligencia artificial , que amenaza con destruir la civilización. Es un saludable – y escalofriante- recordatorio de que los avances científicos no siempre surgen de una preocupación por resolver problemas y mejorar la vida, sino de impulsos megalomaníacos, amorales, o en el mejor de los casos por el conocimiento mismo, sin mirar las consecuencias (que es lo que estamos viendo con la IA). Como le dijo una vez von Neumann a Richard Feynman: “¿Sabes que no tienes que ser responsable del mundo en el que estás?”. En fin, con una prosa extraña, que a veces suena como traducción española del inglés, Labatut nos presenta este relato fascinante como la mirada de una serpiente, sobre los delirios y patologías de los matemáticos del siglo XX, con un curioso colofón sobre el juego del Go en el XXI. Pero es mucho más que un recuento de curiosidades: es una obra profunda sobre la relación entre psique y ciencia, y entre ésta y el mundo que crea.

Benjamín Labatut (1980).

La primera sección, “Paul o el descubrimiento de lo irracional”, comienza con el suicidio de Paul Ehrenfest en 1933 (previo asesinato de su hijo con Síndrome de Down) Ehrenfest, gran amigo de Einstein, había intentado ser el mediador entre éste y otros exponentes de la física clásica, que no admite el azar, frente a Niels Bohr y la mecánica cuántica. Su estudio de los mitos pitagóricos sobre la irracionalidad; el arte moderno, carente de reglas o límites, y el ascenso del nazismo (era judío) lo llevaron a la desesperación y el fracaso: no hay ley o teoría que explique la inabarcable heterogeneidad de la naturaleza.

La segunda sección es la central, en todos sentidos: “John o los delirios de la razón”. Neumann János Lajos (1903-1957), mejor conocido por su otro nombre, y muerto a los 53 años de cáncer de cerebro, nada menos, fue quizá el hombre más inteligente del siglo XX, y responsable de infinidad de avances científicos, algunos de ellos muy benéficos, pero todos realizados por puro ego y por una compulsión abrumadora. Neumann, naturalmente, era un tipo extraño, que parecía avergonzarse de su inteligencia. Lo que es más: era extraño de un modo extraño A diferencia de casi todos sus colegas, bebía mucho, bailaba y se iba de parranda; su primera esposa fue una millonaria frívola y viciosa. Era un bufón bobo, que contaba chistes que nadie entendía y se desternillaba de risa él solo.

John von Neumann. www.medium.com

Estudió en media Europa, intentando apresar toda la matemática en un sistema formal de axiomas. Ya antes, desde principios de siglo, se había descubierto que las matemáticas realmente “no tenían una base sobre la que todos pudieran estar de acuerdo”. Por ejemplo, Georg Cantor, inventor de la teoría de conjuntos y quien además expandió el concepto de “infinito”, había ido a parar al manicomio. Von Neumann se proponía resolver el problema. Su ancla sería la lógica pura (es decir amoral). Todo se derrumbó en 1930, en Königsberg, cuando un estudiante tartamudo de 24 años, Kurt Gödel, dijo en un congreso: “Yo ceo que podemos postular, dentro de cualquier sistema formal consistente, un enunciado que es verdadero, pero que no se puede probar con las reglas de ese mismo sistema”. Neumann se dedicó a otras cosas.

www.nps.gov

Seducido por el poder y el dinero, se fue a Los Alamos, NM, al Proyecto Manhattan. Feynman dejó valiosas descripciones de la vida cotidiana ahí, que incluía largas partidas de Go. Cada tanto tiempo, los equipos de trabajo ponían en el pizarrón su problema más difícil. Neumann llegaba y los iba resolviendo uno por uno, en pocos minutos. Él maximizó el daño de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. En EUA se volvió un monstruo. Con Óscar Morgenstern desarrolló la Teoría de Juegos; con Feynman la computadora MANIAC; con Nils Barricelli (otro demente) las máquinas que aprenden; con Sidney Brenner el ARN mensajero; con Türing fue precursor de la IA. Decía: “los hombres de las cavernas inventaron a los dioses… No veo nada que nos impida hacer lo mismo”

“Lee o los delirios de la IA” se centra en un famoso jugador de Go y sus derrotas ante la IA. Es otra historia inverosímil, pero muy real. Los Labatuts del futuro tendrán mucho trabajo (si es que sigue habiendo historiadores) describiendo a los impulsores de la IA. Ojalá lo hagan igual de bien.

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